Laos no es Tailandia
Desde el punto de vista europeo, puede parecernos que todo Asia es lo mismo. Que todos los asiáticos tienen ojos rasgados y sus países deben ser, más o menos similares.
Nada más lejos de la realidad. Tailandia, de Cambodia o de Laos, tienen lo mismo que ver que lo que podemos tener los españoles con los franceses, portugueses o británicos (sobre todo, con los británicos!).
Cada uno de estos países tiene su propia historia y trasfondo, –pero no comparten ni siquiera tribu o raza–. E incluso históricamente, estos países ha generado tantas diferencias que ahora mismo cambiar de frontera significa mucho papeleo y peripecias .
Probablemente uno de los cambios más bruscos que se pueden encontrar, es el paso de Tailandia a Laos. Por un lado, el país de la fiesta, el turismo desmesurado, el turismo sexual, etc.… Y por el otro, Laos, un país mucho más tranquilo y relajado en este sentido, con costumbres más arraigadas y con muchas más limitaciones en todos los sentidos.
Y no es para menos. Laos sigue estando bajo un régimen comunista (aunque de comunista le quede únicamente el gobierno dictatorial y perenne), y su población sigue sumisa a unas regulaciones parte espirituales, parte dictatoriales que le hace muy distinto a Tailandia.
Por ejemplo, no esperéis gran fiesta en este país (salvo en Vang Vieng, una clara excepción a la regla). Aún hay toque de queda y todo el mundo tiene que estar a medianoche en casa (Aunque con los turistas son bastante más laxos). Esto implica que todo cierra como muy tarde a las 23:30, para dar tiempo al staff a volver a casa. Tampoco está mal del todo, porque en general es un país muy madrugador, y a las 5 de la mañana todo el mundo suele estar en pié haciendo cosas.
Para muchas otras cosas siguen siendo muy conservadores. La mayoría de la gente sigue creyendo en el sexo dentro del matrimonio, y así lo dejan claro a los turistas. La única forma de tener sexo con una Laosiana, es casándote con ella (y no sin un largo recorrido burocrático!).
Aquí os dejamos algunas imágenes que explican mucho mejor de qué va el tema.
Y por parte de la agencia de turismo de Laos, tenemos unos cuantos ejemplso más. (Clic en la imágen)



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En todo el área se han descubierto más de 60 emplazamientos que albergan miles de jarras, hechas de materiales como granito, conglomerado, piedra caliza y piedra arcillosa, de entre 1 y 3 metros de altura. No se sabe concretamente quién construyó las jarras ni con qué propósito, pero existen un par de teorías al respecto:
Mientras tanto, los Laosianos creen en la teoría de que la raza laosiana “hace siglos” era el doble de grande y fuerte, y crearon las jarras con el fin de llenarlas del whisky/licor local, el Laolao. Sustentan su teoría con la leyenda del Rey Laosiano Khoun Chueang, que libró una batalla contra su enemigo, y ganó, liberando al pueblo laosiano del dictador opresor anterior. Dice la leyenda que para celebrarlo crearon las jarras, en donde almacenaron cantidades de Laolao suficientes para toda la fiesta de celebración de la victoria, que duró 7 meses.













Actualmente dos carreteras unen la cuidad con Tailandia y China, y un aeropuerto con el resto del mundo, lo que la hacen muy accesible al turismo tanto asiático como occidental, que embelesados vienen atraídos por sus templos budistas y por su famoso mercado nocturno. Otra alternativa más mochilero es llegar a ella recorriendo el Mekong en barco, en un viaje que dura 2 días.

La oferta de actividades es amplia: desde las cascadas de aguas turquesa que caen sobre terracitas de piedra caliza (Tat Kuang Si), a la visita a una cueva con estatuas de Budha (Ou Pak Cave), o cualquier tipo de actividad con elefantes: trekkings por la jungla a lomos de un elefante, o como hicimos nosotros, un “curso introductorio a Mahout” (conductor/ cuidador de elefantes).











