La evolución camboyana y el capitalismo

Hasta recientemente Camboya era un país de los más pobres del mundo (y lo sigue siendo), pero con una de las sonrisas más irresistibles de todo el sureste asiático. Después de haber sufrido un régimen militar con genocidio a manos de Pol Pot (1975), la población que quedó conquistó al mundo con su humildad y alegría, gracias a la ayuda de Angelina Jolie (Embajadora de las Naciones Unidas) y la popularidad de la película Tomb Raider (2001).
Ya han pasado varios años desde Tomb Raider, y mientras tanto, Camboya ha ido evolucionando… la pregunta es si ha ido a mejor o a peor. A nivel estatal, Camboya es desde el 1993 teóricamente, y 2004 a la práctica, una monarquía constitucional, con Constitución y elecciones parlamentarias populares. Teniendo en cuenta que sus vecinos Laos y Vietnam siguen en un régimen militar comunista, Camboya a nivel político ha mejorado.
No tanto a nivel población. En Siem Reap, la ciudad más turística de todo Camboya, sus gentes han pasado de ser extremadamente pobres pero con sonrisa y sentimiento de orgullo nacional, al modelo tailandés: “por 1$ te vendo hasta a mi abuela!”. Durante nuestra estancia en hemos sido acosados sin compasión: “lady-lady-lady-ladeeeeeee buy me a drink or some food!” (”señorita-señorita-señoritaaaaaaa comprame una bebida o comida!”), si les explicas que acabas de cenar, te contestan con todo su descaro natural que quizás te apetece comer algo más! Actualmente no es posible caminar o ir en bici por Siem Reap ni en Angkor Wat sin que te acosen (a modo de Paki en la Barceloneta), pero en vez de una birra, te ofrecen transporte en Tuk-tuk constante (pero si voy en Bici!). Eso sin considerar el sablazo de precios que aplican a todo! (a tener en cuenta que Camboya sigue siendo un país muy barato, pero de 3 años acá, han doblado sus precios, sobre todo en hospedaje y comida). Tampoco había visto nunca en Camboya tanto mutilado pidiendo dinero por la calle.
Y los niños!! Las calles de Siem Reap están plagadas de niños sin escolarizar, cuya única misión consiste en convencerte de que les compres unas pulseritas o unos pañuelos!! Eso sí, avidos y espavilados como son, ahora te hablan impresionantemente bien inglés, y las cuatro palabras de turno en castellano, francés, italiano y alemán!!
Sencillamente el olor del dinero ha desbordado a la población, que es capaz de cualquier cosa con tal de que les compres a ellos, da igual si lo quieres o no. No atienden a razones ni a nada! Quizás el sentimiento más molesto es que creen que todo occidental tiene dinero y se lo va a gastar en sus productos: convencidos te contestan “si para ti no es nada! Tu tienes dinero!”. Si sucumbiéramos, a estas alturas estaríamos inundados de pulseritas y libros fotocopiados, y sin presupuesto para el resto del mes!
En resumen, que la amabilidad y sonrisa camboyana aún se pueden encontrar en algunos sitios, pero no en las zonas más turísticas como Siem Reap y Angkor Wat. En estas zonas, todo un reto a la paciencia de cualquiera, han sido sistituidas por el prototipo de avaricia capitalista-agresiva, añadiendo además una maldición a ti y toda tu familia cuando les ignoras! Lo siento Family! ;)










Las atracciones de esta isla son muchas y variadas. Encontramos picos de más de 700m a los que se puede subir con un teleférico, o inmensas playas de las que disfrutar de aguas no-tan-cristalinas. La oferta es además muy variada. Desde caros hoteles - boutique, hasta guesthouses donde dormir por cuatro duros (que es, donde estuvimos nosotros, claro). Quizá una de las atracciones a destacar, es el parque de las 7 pozas con su cascada. Aunque hay que subir unas cuantas escaleras, el esfuerzo merece la pena, pudiéndo bañarse en estupendas pozas de agua dulce, y utilizar las rocas como togobanes improvisados.
















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En todo el área se han descubierto más de 60 emplazamientos que albergan miles de jarras, hechas de materiales como granito, conglomerado, piedra caliza y piedra arcillosa, de entre 1 y 3 metros de altura. No se sabe concretamente quién construyó las jarras ni con qué propósito, pero existen un par de teorías al respecto:
Mientras tanto, los Laosianos creen en la teoría de que la raza laosiana “hace siglos” era el doble de grande y fuerte, y crearon las jarras con el fin de llenarlas del whisky/licor local, el Laolao. Sustentan su teoría con la leyenda del Rey Laosiano Khoun Chueang, que libró una batalla contra su enemigo, y ganó, liberando al pueblo laosiano del dictador opresor anterior. Dice la leyenda que para celebrarlo crearon las jarras, en donde almacenaron cantidades de Laolao suficientes para toda la fiesta de celebración de la victoria, que duró 7 meses.
















