Quiénes Somos?

Bienvenido. Somos Laura y Sergio, una pareja de españoles que buscan su sitio en el mundo, donde sentirse en casa y desarrollar sus proyectos. Después de cierto tiempo viviendo en Barcelona, hemos dejado todo para recorrer el mundo buscando preguntas a las respuestas habituales, con el objetivo de conocer otras cultras y estilos de vida.

Nuestro Objetivo

Bienvenido. Somos Laura y Sergio, una pareja de españoles que buscan su sitio en el mundo, donde sentirse en casa y desarrollar sus proyectos. Después de cierto tiempo viviendo en Barcelona, hemos dejado todo para recorrer el mundo buscando preguntas a las respuestas habituales, con el objetivo de conocer otras culturas y estilos de vida.

Archive: Inspiración

Islandia en Invierno

Hay una isla en medio del océano, en latitudes tan altas que normalmente debería estar cubierta por hielo, sin embargo no es el caso. Esto es debido a su anillo de fuego, una serie de volcanes todavía activos que en conjunto con su actividad geotérmica mantiene a la isla en una temperatura más cálida de lo normal.

La mitología nórdica cree que alberga la entrada al infierno (en Suecia, no dicen “ir al infierno”, sino “ir a Hekla”!! Hekla es realmente uno de los volcanes de Islandia), y también se cree que tiene la entrada al centro de la tierra. Su orografía y mitología ha inspirado novelas, como el famoso libro de Julio Verne “Viaje al centro de la tierra”, y películas como “La isla del fin del mundo” de Walt Disney.

Debido a su proximidad al Polo Norte, Islandia pasa los meses de invierno casi en completa oscuridad, lo que crea una atmósfera misteriosa -terreno ideal para fantasmas, espíritus, duendes, trolls y otras criaturas mitológicas. Por otro lado, en verano disfrutan de tres meses donde el sol nunca se pone, el llamado “Sol de medianoche”. Los islandeses aprovechan estos meses para salir de fiesta toda la noche.

Islandia tiene mucho que ofrecer: desde fiordos, hasta glaciares, volcanes y aguas termales, un lago de icebergs, naturaleza increíble, acantilados y la famosa Aurora Boreal, todo en un área de 100.000 kilómetros cuadrados y únicamente 300.000 habitantes para disfrutarlo.

Definitivamente es una aventura que vale la pena vivir! Podréis leer más información al respecto en nuestros próximos posts.

Otro cambio de vida, de camino a Holanda

Nota: Este post sale con dos meses de retraso!

Después de estos dos años dando tumbos por el mundo, mi visión sobre la vida, y por qué ocurren las cosas ha cambiado bastante (como el atento lector habrá comprobado con la evolución de los artículos aquí publicados). De ser una persona totalmente empírica, de pensamiento científico y escéptica por naturaleza, a creeer en cierta manera en el destino y en que para algunas cosas, la vida confabula contra ti para que ocurran. Tanto para bien como para mal.

Hemos tenido ejemplos de esto durante todo el viaje. Cosas que no tenían por qué ocurrir y que por mucho que nos empeñábamos simplemente no salían bien, y cosas que nunca pensábamos podrían ocurrir, ocurren y con todos los factores necesarios. Oportunidades únicas aparecen, y al final todo sale bien. Y es que cuando uno hace las cosas bien, la vida te recompensa y te ofrece lo que de verdad quieres.

Mi carrera profesional siempre ha estado centrada en ser emprendedor, empresas de internet, etc. Soy un workohólico que dicen. Me encanta mi trabajo, me encanta iniciar proyectos y la euforia de lanzar cosas nuevas. De hecho en los últimos meses he estado promulgando el estilo de vida nómada (el que hemos llevado durante todo este viaje). Con el que uno puede trabajar y subsistir mientras viaja y se mueve por cualquier parte del mundo. Pues bien, este estilo de vida ha cambiado.

Los que me conocen saben que desde hacía tiempo le daba vueltas a hacer un MBA (Master in Business Administration). Que lo consideraba un paso importante en mi carrera, siempre que fuera en una escuela de negocios de prestigio, y que me daría el título que siempre me ha faltado (a este pobre ingeniero que nunca terminó la carrera). He tenido distintas oportunidades de hacerlo, pero cuando empezamos el viaje la idea se desvaneció completamente.

Durante el último mes, sin embargo, una oportunidad volvió a meterme la idea en la cabeza. La universidad de Nyenrode, la universidad de negocios más importante de Holanda, y de las más importantes de Europa, lanzaba un concurso donde ofrecían becas para estudiar su MBA Internacional. En un ataque de espontaneidad me decidí a participar escribiendo un pequeño ensayo de lo que consideraba “innovación”. Por supuesto sin muchas intenciones de ser escogido.

Varias semanas, y un par de fases después, me informaban de que estaba entre los 100 finalistas escogidos, y que tendría que exponer en 2 minutos a través de videoconferencia por qué soy la persona adecuada para recibir la beca. En esos momentos me encontraba en la escuela shaolin en china, donde la conexión no era nada buena, completamente insuficiente para hacer video por internet. Después de varios intentos lo conseguimos hacer a través de llamada telefónica.

2 horas después me comunicaban que les había impresionado mi currículum y mi espíritu emprendedor, y que me daban una de las becas del concurso. Una beca por valor de 32.500€ que cuesta un año de estudios en este programa. La sorpresa fue tremenda.

Como comentaba anteriormente, a veces las cosas ocurren por una razón, y esta parece ser una de ellas. Todo ha confabulado para que acabe ocurriendo. Por ejemplo, al mismo tiempo que conseguía la beca, Laura era ascendida en su trabajo a coordinadora de recursos humanos, trabajo que puede hacer de forma totalmente online.

Hasta el momento en que me dijeron “enhorabuena” no me había parado a pensar las implicaciones que esto tenía. Parar el viaje, posponer Tíbet, Nepal, dejar Sudamérica para otro momento, etc.. Y además arrastrar a Laura conmigo a Holanda! Sin embargo una oportunidad de este tipo no se puede desaprovechar, y ¡hey! Sudamérica no se va a mover del sitio…

La beca estaba ligada a pasar el proceso de admisión común para cualquier otro estudiante, que consiste en la redacción de varios ensayos, cartas de recomendación y sobre todo pasar el GMAT (General Management Admission Test). Un examen que prueba tus habilidades de crítica lectora, redacción correcta (en inglés) y habilidades matemáticas básicas). Se puntua de 0 a 800 puntos y en la universidad piden un mínimo de 600. Con 3 días para preparar el examen, y entre entrenamiento y entrenamiento de Kung Fu nos fuimos a Shanghai. Mi puntuación fue de 610.

Desde septiembre hasta el siguiente septiembre de 2012 estamos instalados en Breukelen, a medio camino entre Amsterdam y Utrecht, en un castillo de varios cientos de años. En cierta manera me sentiré como parte de los tercios viejos (un poco menos recio), pero reinvadiendo Flandes en nombre de la corona :) Esta vez, no tendré que reptar entre caponeras, sino lidiar entre trajes y corbatas y volver al mundo corporativo que tan poco me gusta pero que tanto echo de menos igualmente.

Nos vemos en Holanda!

Un pequeño resúmen de la ruta

Aquí va un pequeño resumen muy muy rápido de la ruta que hemos hecho en esta primera etapa.

Los 10 mitos de viajar por largas temporadas

El Nido -4

Cuando alguien decide dejar su vida “normal”, segura y pausada por un tiempo para conocer el mundo, suele haber bastantes detractores. Gente con energía negativa que por miedo o envidia, proyecta sus preocupaciones sobre el viajero, y crea los llamados “peligros de viajar”, siempre y cuándo esto sea fuera de paquetes organizados a resorts de ganado. Esto ha creado los mitos del viaje que resumimos a continuación.

  • Viajar es caro: Y comer también. No es lo mismo cenar en un restaurante de 5 tenedores, que comprar en el mercadona y preparar pasta con tomate. No es lo mismo viajar por Australia en hoteles, que saltar de guesthouse en guesthouse por Asia. Viajar es caro si lo queremos hacer caro, y es barato si lo queremos hacer barato. Todo depende de nuestro estilo de viaje y de qué comodidades estemos dispuestos a prescindir.
  • Hace falta tener mucho dinero ahorrado: Pues depende de cuánto tiempo queramos viajar, y de si estamos dispuestos a pringarnos en trabajos durante el viaje. Es posible trabajar en bares, recoger fruta, ayudar en negocios locales por un pequeño salario y manutención en prácticamente cualquier país. Gente que ha salido con 100€ en el bolsillo de su país lleva años viajando de forma nómada, ahorrando para comprar el siguiente billete de avión y mantenerse en la carretera.
  • Viajar es peligroso: Hay destinos que efectivamente, pueden llegar a ser peligrosos, pero no mucho más que nuestra España natal. El índice de robos, incluso de ataques violentos y con intimidación es muy superior en ciudades como Madrid o Barcelona que en las capitales asiáticas. En sudamérica también se escuchan problemas. Pero supongo que nadie se le ocurre meterse solo por caminos oscuros que no conoce, ni en Madrid, ni en Quito. Si uno tiene sentido común, y tiene cuidado de sus cosas, la seguridad no es un problema.
  • No volverás a encontrar trabajo: Algunos dicen: si tienes un año de agujero en tu curriculum, en el que no has hecho nada, todos los entrevistadores te preguntarán qué ha pasado, y en cuanto sepan que has estado “de vacaciones” por ahí durante un año (o más), tus posibilidades de contratación se reducirán. MENTIRA: Una persona que ha estado viajando por el mundo ha conseguido tener una perspectiva que es un valor importantísimo para muchas empresas. Aquella para la que esto sea un problema, probablemente sea mejor no trabajar para ella.
  • Viajar es huir: Muchos consideran que aquellos que viajamos por largas temporadas estamos “huyendo” de algo. De un trabajo, una relación o simplemente un mundo que no nos gusta. Si bien esto puede ser cierto no es la razón en la mayoría de las ocasiones. Es muy distinto querer huir de querer conocer otras perspectivas, mirar desde otros prismas, ver otras formas de vivir la vida, etc.
  • En España ya se vive muy bien, no hay nada como el hogar: Es cierto que la calidad de vida en españa es muy elevada, pero también es cierto que no tenemos de todo. Además no estamos hablando de abandonar el país, sino de conocer cosas nuevas para poder aplicarlas de vuelta a casa. Por otra parte, la situación actual hace que el nivel de vida acomodado esté cada vez más en duda, por tanto ¿Para qué quedarse en casa esperando a ser despedido, o en la cola del paro cuando podemos estar dando vueltas por ahí?
  • Viajar de mochilero es difícil: Más difícil es sobrevivir en un trabajo hoy en día. Con la cantidad de recursos e información que hay por ahí distribuida, preparar un viaje de estas características es la mar de fácil. Ya no es solo tener una lonely planet o similares a mano, sino conocer a otros viajeros que nos den trucos, buscar por internet, leer libros, etc. Viajar por poco dinero es mucho más fácil de lo que parece, y hay miles de personas de todas las edades y países que lo hacen. Y si tienes dudas siempre puedes contratar una consultoría de viajes.
  • Para viajar hace falta saber mucho inglés. Mentira. En la mayoría de países nuestro inglés chapucero español será superior al que hablen localmente. Y si no nos entendemos tenemos las manos y los pies, dibujos y cualquier otra herramienta a mano. Cuando hay buen corazón hay entendimiento.
  • Ya estoy muy mayor para salir de viaje: No hay edades para esto, ni limitaciones. Puedes tener 19 o 89 años y estar dando vueltas por el mundo. Tu estado de salud simplemente limitará las actividades que realizarás pero los límites los pone tu cabeza. Durante nuestros viajes hemos encontrado gente muy jóven y gente muy mayor. Parejas con niños y divorciados/as con hijos. Niños de meses, pocos años y adolescentes. No hay edades para viajar, y de hecho tener una pensión es uno de los mejores recursos para mantenerse en ruta!
  • Para viajar hace falta tener pelotas: Bueno, esto no es un mito, es realidad. Hace falta coger el toro por los cuernos y ser capaz de dejar atrás cosas que echaremos de menos más adelante. Es necesario ser valiente y dar el primer paso, como decía Bilbo Baggins.

En nuestro país, todavía tenemos una mente demasiado crítica respecto a viajar por largas temporadas. Somos demasiado conservadores, y todo lo que tenga que ver con “no tener una residencia estable” es tabú. Vivimos para tener una hipoteca y para salir de nuestra casa y trabajo lo menos posible. En otros paises europeos, no solo está bien visto sino que además se favorece que los jóvenes viajen. Antes de ir a la universidad, después, e incluso “gap years” en el trabajo. Para cambiar de aires, conocer otras culturas, y empaparse de ideas que luego se puedan aplicar a nuestra realidad.

Solo hay una forma de cambiar esto, y es empezando por nosotros mismos. ¿Qué más mitos añadiríais?

¿Cuántos países has visitado?

De vez en cuando es común encontrarse “cazadores de países”. Este tipo de viajero, wanderlust, explorador, aventurero o backpacker, tiene una única misión en mente: Pisar tantos países como sea posible. Y cuando digo pisar es que en realidad es eso: Pisar e irse inmediatamente al siguiente. Poner una marca en el mapa de “conseguido!” y buscar la excusa para ir hacia el próximo destino.

Para algunos es un tema de ego. “He estado en más países que tu”. Para otros un reto personal, otros simplemente quieren haber estado en todos los continentes del planeta, pero la pregunta es… ¿Para qué? ¿Qué sentido tiene estar 2 días en una ciudad para marcharte sin haber vivido ni una sola experiencia reseñable?

En un caso, conocimos a una persona que tenía un tatuaje con un mapa del  mundo en la pierna. Cada país que visitaba, rellenaba de color el país en el mapa, y su intención era tener todo el tatuaje cubierto de tinta. Esta persona estuvo solo 2 días en las islas Cook, y apenas 4 meses para recorrer todo sudamérica.

En los dos años que llevamos viajando, hemos recorrido muchos menos países que otros viajeros, nos hemos movido menos y hemo ido más tranquilos. “Slow travellers” que dicen, o simplemente ir despacito, para ver lo que hay a tu alrededor. Hemos pasado meses (que no semanas) en diferentes lugares, lo que nos ha permitido conocer de cerca a sus habitantes. Coger confianza con su gente, y aprender cuáles son sus problemas e inquietudes. Cuando uno pasa dos días en cada sitio difícilmente puede salir del ajetreo del turista, aunque sea un mochilero.

¿Cómo prefieres viajar tu?