El mundo cambia, y eso es bueno, pero no todo el mundo puede adaptarse continuamente a sus vueltas, y sobre todo, no todos tienen que estar de acuerdo con la forma en la que gira.

Por suerte, no todo el mundo gira de la misma forma. De hecho, cada persona gira de una forma muy distinta aunque aparente otra. Queremos descubrir esos giros, que la gente nos cuente su forma de ver cómo gira el mundo y hacia dónde querrían ellos que fuera.

Somos Sergio y Laura, y este es nuestro manifiesto.

Somos dos personas que sin creer del todo en el destino, nos vemos afectados por él. Así nos conocimos, y viendo que compartíamos las mismas inquietudes, decidimos poner en marcha este proyecto. Los dos hemos creado nuestra suerte de forma satisfactoria, con carreras profesionales muy bien situadas, buenos recursos y mejores contactos. Hemos sabido luchar y hacernos hueco en la jungla de acero, y hemos más que sobrevivido al modelo de sociedad que nos proponen. No solo eso, hemos sacado partido de ella y la hemos puesto a trabajar en nuestro favor.

Sin embargo, algo fallaba.

Cada vez era más evidente que las sospechas de Orwell en 1984 (año en el que por cierto, nació Sergio) se estaban haciéndo realidad, pero de forma mucho más sutil de lo que George había pensado. Cada vez teníamos más claro nuestro repudio a una sociedad donde no solo lo que hacemos está controlado, sino también lo que pensamos. Está tan bien montado el sistema, que pueden decidir qué pensamos y en qué empleamos nuestro tiempo.

Pero no solo eso. Día tras día, nos costaba más integrarnos en una sociedad donde aparentar y quedar mejor que los demás es más importante que lo que uno consigue por propios méritos. Donde la felicidad viene del dinero y la única preocupación radica en el YO y no en LOS DEMÁS. Donde no sabemos mirar más allá de nuestro propio ombligo, y ante cualquier intento de salirse del camino trazado, nos convertimos en foragidos, tipos fuera de la ley, fuera de la sociedad. Almas descarriadas que con un poco de suerte, volverán al redil.

Consigue un buen puesto de trabajo, a ser posible estable, con buen sueldo, y de funcionario. Compra un coche, cuanto más grande mejor, cásate con una esposa fiel, no importa que no la quieras, al fin y al cabo cuando te des cuenta será demasiado tarde y ya tendréis hijos, siempre podrás tener una amante. Compra una casa, al precio que sea, y trátala como si fuera tu mausoleo, aunque no te des cuenta que tu mausoleo es el mundo entero! Y así, ten una vida emocionalmente estable, disfrutando escasos 15 días al año de tu vida, para que cuando te jubiles mires atrás y pienses que no has hecho absolutamente nada importante en tu vida. Que solo has vivido la vida de otros.

Luego podrás quejarte de que tu equipo de fútbol no ha ganado, que el concursante más tonto de gran hermano se tira a la más guapa, o que las promesas del partido político que votaste quedaron en agua de borrajas. Podrás sentirte afectado por la crisis sin pensar un momento si tu ayudaste a crearla. Te creerás desgraciado cuando apenas llegues a pagar todos los créditos que tienes abiertos, y pensarás que el mundo está contra ti, pero no se te ocurrirá mirar más allá de tu egoismo.

Esto es de lo que estamos cansados. De luchar contracorriente en un lugar que no llega a ningún sitio. De gritar al vacío, de ser activistas pasivos, desde la comodidad de un sofá. Queremos cambiar las tornas, y por eso nos vamos. Queremos cambiar el mundo de la única forma que sabemos. Cambiándonos a nosotros mismos.

Pensamos que nuestro desarrollado mundo occidental se refugia en el buen vivir, en la tecnología, en la comodidad, el consumismo, y en llevar una vida anónima, para no dar respuesta a su última pregunta, que es «Cómo ser felices». Creemos que nos imponen mediáticamente una forma de vivir y de buscar la felicidad que es completamente efímera y que se basa en engañarnos a nosotros mismos para permitir que el sistema siga dando vueltas.

Nosotros creemos en realidad, las personas saben que son infelices.

Nosotros no tenemos la solución a esto. No podemos decir a nadie cómo salvarse de su propia vida, pero podemos recorrer el mundo en busca de respuestas y de conocimiento. Podemos intentar motivar a todas las personas que nos sigan a comprender mejor nuestro planeta y las personas que viven en él. A ser más globales, a crecer juntos, a mirar fuera y comprender que somos insignificantes a la vez que imprescindibles.

De esta forma, empezamos nuestro viaje. Queremos recorrer el mundo con la mente y el corazón abiertos. Sin prisas ni planes, tratando de ser felices y hacer felices a los demás.

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