La meditación Vipassana – Por Laura
Al planificar nuestro viaje, tanto a Sergio como a mi nos llamó la atención la posibilidad de, no sólo ver el mundo, sino aprender al máximo de su gente, y sus diferentes culturas, y aplicarnoslo a modo de crecimiento personal. De ahí que uno de los lemas de este viaje sea “cambiar el mundo, cambiándonos a nosotros mismos”.
Hasta la fecha hemos visitado sitios muy diversos, y de cada uno de ellos hemos extraído diferentes conclusiones que os hemos ido contando a través de este blog: el consumismo extremo y sin sentido de EEUU, la naturaleza en su estado puro de Nueva Zelanda, la exuberancia de las islas del Pacífico, nuestras experiencias laborales en Malasia, etc. Quizás esta parte del viaje es en la que más nos acercamos a analizar la cultura, las religiones, los rituales de la población del Sureste Asiático.
Como parte de nuestro crecimiento personal, y siguiendo los consejos de gente que hemos ido conociendo a lo largo del camino, hace apenas 12 días nos adentramos en el terreno de la meditación. Siendo los dos profanos en temas de meditación, Yoga, etc. nos dejamos guiar por estos consejos, y empezamos el curso de 10 días de Meditación Vipassana. Este artículo trata sobre las conclusiones que yo misma he extraído de estos 10 días intensivos de meditación, que han supuesto para mi una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida.
El Vipassana es una técnica de meditación budista que, mediante la observación de nuestra conducta, define un Arte de Vivir. La finalidad de esta técnica es experimentar por uno mismo la realidad de las cosas. Esta técnica considera que la mente es salvaje, y en su propio estilo crea todo tipo de sufrimientos a las personas. Es por ello que la base de esta técnica es domar la mente, cambiar su hábito de actuación, evitar la cadena de acción-reacción que nos lleva al sufrimiento.
En resumen se trata de experimentar por uno mismo las sensaciones que el cuerpo crea como respuesta a sentimientos. De forma global podemos decir que existen dos tipos de reacciones humanas, y ambas conducen a la negatividad: por un lado si sucede algo que no deseamos, ello crea el sentimiento es de odio, miedo, ira. Por otro lado, si se nos antoja algo y ello no sucede, ello provoca un sentimiento de ansiedad.
En nuestra mente se puede distinguir cuatro estados: por medio de los sentidos la mente recibe una sensación (por ej.- mediante el oído ); El segundo paso es la interpretación de esa sensación (ej.- oye unas palabras); El tercer paso es que la mente desarrolla sentimientos positivos o negativos (ej.- las palabras llevan un tono negativo, de abuso); y el cuarto paso es la reacción en base a esos sentimientos, lo que llaman Sankharas (ej.- gritas a la persona que te ha abusado verbalmente). Un Sankhara es el resultado negativo de una reacción, que nos crea dolor o sufrimiento. Los Sankharas se almacenan en el fondo de nuestra mente consciente, y eventualmente en el subconsciente. En función de la severidad del proceso quedará grabado levemente, o profundamente. Sea como sea, los Sankharas son la base de nuestro sufrimiento. Es un sufrimiento enraizado en el subconsciente que si no se detiene de algún modo, lo único que hace es crecer, minando nuestra vida, haciéndola cada vez más y más miserable.
El descubrimiento de Gautama el Buda fue precisamente esto, como salir de esta cadena de actos que hacen de nuestras vidas un sufrir constante. No sólo descubrió a nivel teórico el mecanismo para deshacer esta serie de reacciones, sino que creó una técnica, aplicable por cualquier persona de cualquier cultura o religión, basada en la experiencia real, de uno mismo. Esto es el Vipassana.
Esta técnica, mediante la observación de sensaciones en nuestro cuerpo, trata de controlar estas reacciones, detener esta cadena de acontecimientos (acción-reacción), que es lo que nuestra mente está habituada a hacer, evitando la creación de nuevos Sankharas. Ejemplo: cada año me compro un coche nuevo, ultimo modelo, le añado un barco, posteriormente un avión, y finalmente deseo volar a la Luna… es posible, pero como no soy el Sr. Virgin, pues todavía no me puedo permitir este lujo. Ello me crea una serie de frustraciones y querer más y más (base de la avaricia) que no me deja vivir. Al reaccionar ante este sentimiento de querer más y no poder conseguirlo, creo en mi una Sankhara de frustración, que se almacena en mi subconsciente y no me deja vivir. No solo eso, las negatividad atraen a otras negatividad, y al final mi vida, y la de los que me rodean, acaba siendo un sufrimiento constante.
Lo que la técnica propone es no reaccionar, observar la sensación y esperar a que desaparezca, todo ello con base a que todo perece, nada es para siempre (ej. Si te pica un mosquito y consigues controlarte y no rascarte, la sensación de picor desaparece al cabo de unos minutos. Si te rascas desconsoladamente, el tema empeora, llegando a durar días y días). Y durante un curso de 10 días no sólo entrenar a la mente para que “no reaccione”, sino también eliminar al máximo posible los Sankharas que cada uno de nosotros almacenamos en nuestro subconsciente. Como se eliminan? Funcionaría de la siguiente manera: siguiendo el ejemplo de 2 personas que retuercen una cuerda, cada vuelta sería un Sankhara más que añadimos a nuestro subconsciente. Si soltaran la cuerda (no añadieran más Sankharas), el proceso normal es que la cuerda vuelva a su estado natural (nuestra mente se liberaría de manera natural de los Sankharas).
Mediante la meditación, el mundo de las sensaciones y el de los sentimientos se une, y si uno consigue controlarse, no reaccionar y sencillamente observar sensaciones y sentimientos, mostrándose ecuánime ante ellos, y siendo consciente de que tarde o temprano terminará, hemos eliminado muchos muchos Sankharas.
Durante estos 10 días hemos vivido como monjes, nos hemos alimentado de forma sencilla aunque rica, hemos meditado 12hs diarias, y hemos guardado estricto silencio (no se permitían ni miradas, ni sonrisas, ni ningún otro tipo de comunicación). Hemos aprendido a tener paciencia, a controlar nuestras reacciones, a ser ecuánimes (!!), gracias a todo esto, hemos liberado toneladas de Sankharas o sufrimientos: en general las chicas hemos llorado mucho, y los chicos parecían enfadados con el mundo. Todo con el mismo fin, sea cual sea la sensación (un pinchazo agudo en el codo, o una sensación de vértigo -ambos me sucedieron a mi), sea cual sea el sentimiento que nos venga a la mente (una pelea con la pareja, o con la familia, o la ruptura con un ex novio), manterenos ecuánimes, observar y no reaccionar, porque tarde o temprano todo pasa.
La experiencia ha sido muy dura: es duro volver a enfrentarte a situaciones del pasado que uno ya creía olvidadas, situaciones que vuelven a hacerte daño… En el fondo todo el proceso es parecido al de perdonar, recapacitar ante la situación ocurrida, y ser consciente de que hay varias perspectivas ante una misma situación. A veces nos obcecamos con creer tener la razón, y no somos conscientes del daño que creamos a otras personas. Y aunque se lo merecieran, que tipo de vida es esta, una vida llena de rencores y amarguras?
Es por eso que el Vipassana se autodefine como un Arte de Vivir, es sin duda un estilo de vida. Es aprender a ser tolerantes, a analizar las cosas desde un punto de vista más relajado y ecuánime. Es en resumen un paso hacia la madurez personal.
Aún considerando la dureza y dificultad de las condiciones, es una experiencia inigualable. Que más da 10 días de sufrir un poco más, si aprendes una técnica que no sólo te libera, sino que además te da una herramienta para que continúes con la practica. Por supuesto una vida no se soluciona en 10 días, pero es una iniciación en toda regla a un nuevo estilo de vida.
Además de todo lo mencionado, yo personalmente he alcanzado uno de mis objetivos de este viaje: encontrar mi serenidad, mi paz mental. Y en caso de que la vuelva a perder de nuevo, tengo una herramienta, la meditación, para volverla a recuperar.
Este artículo está dedicado a todas las personas que sufren, son conscientes de su sufrimiento, y tienen el valor de dar un paso más, un paso hacia la felicidad! Con un curso no se gana una guerra, pero batalla tras batalla, llegaremos a disfrutar la vida de verdad, como se merece.
Aunque Tailandia es muy bonito, soy consciente de que está lejos, y mi profesor S.N. Goenka, originario de Birmania, es consciente también. Por eso ha abierto centros de meditación Vipassana alrededor del mundo, en todos los continentes. Para los que vivís en Barcelona, que sepáis que tenéis un centro en Palau Tordera, donde dan cursos en castellano e inglés, y el curso no cuesta nada, funciona a base de donaciones, en función de la capacidad económica y los resultados obtenidos por cada persona (así que no hay excusa!). Si alguien tiene alguna duda, estaré encantada de solventarla, en la medida de mis conocimientos :)








