Comprar billetes tren China

Todos aquellos que quieran darse una vuelta por China, se darán cuenta en seguida de que el país no es especialmente pequeño. Si bien está relativamente bien conectado por avión, esta opción es más cara y generalmente no tan conveniente.

Entrada al tren chinoEl tren sin embargo, ofrece ese romanticismo especial que además nos permite disfrutar de paisajes increibles. Por otra parte es una forma excelente de socializar e intentar comunicarnos con chinos que en ocasiones, seremos los primeros occidentales que vean!
Por otra parte, nos permite ir durmiendo tranquilamente mientras los kilómetros pasan a nuestro lado, llegando unas cuántas horas más tarde perfectamente descansados, si somos capaces de dormirnos en las condiciones que acontecen, claro.

Los trenes chinos no tienen nada que envidiar a los españoles. En general son relativamente modernos, rápidos y no tienen demasiados retrasos. Algunas clases son más convenientes que otras y por tanto, más cómodas pero más caras.

Estas son las opciones que tenemos generalmente (aunque varía en función de cada tren):

  • Standing: Esto quiere decir, “de pie”. Vamos, que no tienes asiento. Te puedes colocar en el pasillo, entre los pies de la gente, en los espacios entre vagones o en el baño (no muy recomendable). Es la opción más económica y algunos la utilizan incluso para trayectos de más de 10 horas. Algunos se llevan pequeñas sillas plegables, otros simplemente intentan hacerse hueco en los asientos. Depende cómo de lleno vaya el tren, puede ser una opción bastante fatídica. Imagináos el metro de vuestra ciudad grande favorita en hora punta, y en un trayecto de 8 horas. Los chinos lo compran o bien por ser la opción más barata, o porque no quedan más tickets de las otras clases.
  • Hard Seater: Son filas de 2 y 3 asientos respectivamente, con una pequeña mesa entre medias. Entre estos asientos es donde se colocan los que van de pié y es normal ver 6 personas sentadas en la fila de tres asientos. (En el único tren que cogimos nosotros en hard seater, una mujer embarazada tenía intención de estar 6 hroas de pié, asi que le hicimos un hueco). Tampoco es lo más cómodo del mundo, sobre todo si el tren va muy lleno, pero no está mal para trayectos cortos.
  • Soft seater: Son asientos un poco más decentes, estilo butaca, colocados de dos en dos. No está disponible en todos los trenes, generalmente solo en cortas distancias.
  • Hard sleeper: Las opciones cañeras por antonomasia. El método más común de viajar en china. Básicamente meten un montón de literas en grupos de tres en tres en el vagón. Sin compartimentos ni nada por el estilo. Hasta 66 plazas en cada vagón. La litera de abajo suele ser algo más cara, ya que en general es mucho más cómoda (te puedes sentar sin problemas, y tienes la mesa). Mientras que la superior es la más barata por el incordio de tener que subir, y tener el techo a medio palmo. Si cogemos un tren que ha empezado en otra ciudad, es posible que alguien haya usado nuestra cama antes, y no siempre cambian las sábanas (truco: Suelen guardarlas debajo de las primeras literas del vagón).
    Aunque suene muy mal, en realidad es relativamente cómodo y se puede conseguir dormir (imprescindible máscara y tapones para los oidos). No hay muchos lujos ni comodidades, pero cumple el objetivo.
  • Soft sleeper: Por un poco más de precio, podemos subir de clase al “soft sleeper”. Son cabinas con cuatro camas divididas en dos literas. La puerta se cierra y nos quedamos la mar de cómodos. Tenemos enchufes, un termo de agua y un poco más de intimidad. Las camas son un poquito más grande y hay más espacio por arriba.

En los dos casos de literas, el revisor nos cogerá nuestro ticket al principio del trayecto y nos dará a cambio una pequeña tarjeta que indica nuestra cama. Unos 15 o 20 minutos antes de nuestra parada, vendrá a cambiarnos el ticket de nuevo (y a despertarnos si estamos dormidos). Es importante no tirar el ticket, ya que en muchas estaciones lo piden para salir.

En el tren hay baños y grifos suficientes, aunque por la mañana se suele acabar el agua, y el estado del “squat toilet”, o baño de sentadilla, suele terminar bastante mal. Pasan suficientes camareros ofreciendo noodles, o platos con arroz, pero si esto no es suficiente, en cada parada tendremos otro gran abanico de opciones (fruta, galletas, bebidas, etc).

Otro tema importante es cómo comprar los billetes. No esperéis que hablen inglés en la taquilla, asi que es importante que alguien nos escriba en un papel Origen -> Destino, número de tren, tipo de asiento, fecha y hora. Las colas suelen ser bastante grandes y en ocasiones las mujeres se desesperan. No nos queda más remedio que jugar con la paciencia y una sonrisa si no queremos que nos echen de la cola.

Este es un billete de tren normal:

Ticket tren china

Es importante también tener escrito el nombre de las ciudades en chino y su provincia (Henan, Anhui, Shanxi, etc), ya que probablemente nuestra pronunciación no sea especialmente buena y hay ciudades con numbres muy similares (Longyan – Luoyan),  y podemos acabar en la otra punta del país!!!

Primeros días en China, Guangzhou and beyond

Como no podía ser de otra manera, nos gusta tener experiencias dificiles de primera mano, buscar el camino menos fácil, y encontrarnos con cosas que no todo el mundo se encuentra. Esta es la historia de nuestros pimeros días en China.

Tras varios días en Hong Kong, mientras preparábamos el visado de China, pudimos empezar a adaptarnos a la cultura y costumbres. Si bien los hongkongnienses están a otro nivel muy superior al de los chinos de tierra firme. Empezar a ver carteles en cantonés por todas partes, y empezar a tener problemas para encontrar gente que hablara inglés nos reflejaba lo que íbamos a encontrar unos kilómetros hacia adentro del continente.

Después de varios meses intentando aprender el idioma (mandarín, que no cantonés), vimos que no iba a ser ni de lejos suficiente más que para decir cuatro palabras que nos sirvieran de guía, ¡pero menos es nada! Así que después de ver el espectáculo de luz que ofrece Hong Kong, cogimos el tren hacia Guangzhou, capital de GuangDong. Es en ésta región donde se fabrican 3/4 partes de la exportación China al resto del mundo. Esta región es la fábrica del mundo y Guangzhou su capital, que no se queda atrás en adelantos y rascacielos.

Nuestra intención era coger ese mismo día un tren hacia la provincia de Fujian, pero ahi descubrimos la aventura de los trenes en este país:
1. Es difícil comprar billetes si no hablas el idioma.
2. Van siempre llenos, y cuando se llenan te venden billetes para ir de pie en trayectos de muchas horas.
3. Salvo que tengas una litera, es incómodo, ruidoso y es muy difícil dormir.

Si bien también descubrimos la camaradería entre los chinos. No es raro ver que gente que ha comprado un billete sentado en el llamado “hard seater”, deja un hueco a alguno de los pobres que le ha tocado ir de pie, o se van intercambiando, una hora tu y una hora yo.

Finalmente conseguimos un tren para el día siguiente en asiento duro. Así que matamos el tiempo viendo un poco Guangzhou y sintiéndonos un poco como en casa. ¿Cómo? Pues visitando nuestra propia casa, en un Ikea que había cerca de nuestro hotel. Ahí pudimos ver nuestra casa en su totalidad y disfrutar de unos perritos calientes suecos que nos devolvieron a Europa por unos minutos. Al día siguiente cogimos el tren en lo que sería el inicio de nuestra aventura China.

Después de casi 8 horas tratando de mantener conversación con la gente del vagón (donde al menos 1 persona de unas 200 podía decir 4 palabras en inglés). Nos despedimos de nuestros nuevos amigos para bajarnos en YongDing. Eran las 2.30 de la madrugada, todo estaba oscuro y los pocos viajeros que se bajaron inmediatamente desaparecieron de la estación. Así que ahí estábamos, en una pequeña ciudad que no conocíamos, donde nadie habla inglés, de noche, a las 2 de la madrugada, sin hotel y con un mochilón a la espalda.

Suerte que varios taxistas esperaban afuera a incautos turistas como nosotros, y por una no despreciable suma nos ofreció llevarnos directamente a un Tulou, una de las fortificaciones circulares típica de esta región, y razón por la que vinimos a este lugar. El camino fue arduo, por carreteras oscuras y apenas asfaltadas, pero al final media hora más tarde, llegamos a nuestro destino.

Los distintos asentamientos de Tulous están bastante separados unos de otros, por caminos o carreteras de montaña bastante complicados. Cada asentamiento tiene una entrada que hay que pagar religiosamente, entrada que nosotros no adquirimos al entrar a las 3 de la mañana. El taxista nos dejó en uno de los Tulous más famosos, conocido como King Tulou, que además de ser patrimonio de la humanidad, también alquila habitaciones a extranjeros por una módica cantidad. Y fue aquí donde empezó una de nuestras primeras experiencias totalmente locales en China, pero eso es material de otro post para más adelante.

A la mañana siguiente, tras dormir unas 6 horas, nuestro Tulou ya estaba lleno de movimiento y de turistas, así que después de una ducha rápida decidimos salir a buscar necesidades básicas: Desayuno y agua (“fán” y “shué” que dicen por aquí). Al llegar al restaurante nos dimos cuenta de que nos habíamos dejado el dinero en el Toulu, de forma que dejé a Laura en el restaurante con la comida y me fui de una carrera a la habitación, debería ser cosa de 5 minutos. Pero lo siguiente que Laura pudo ver fue, 20 minutos más tarde, que me metían en un coche de policía de camino a no se dónde.

Imagínese querido lector que usted se encuentra con su pareja en un sitio donde en muchos kilometros a la redonda con suerte te encuentras 1 persona que hable inglés. En un país con un régimen estricto con los turistas, y solo puedes ver a tu pareja que se lo llevan en un coche de policía.

Al final todo fue un malentendido sobre si necesitábamos o no entrada, y todo se arregló tras fotocopiarnos los pasaportes, pero no sin antes usar las manos, pintar, entendernos y desentendernos con la policía. Ps. no nos libramos de comprar la entrada!.

Más información sobre los Hakka y las Tulou houses en Fujian en el próximo post

Tailandia muy rápido muy rápido

Escribimos un post rápido para dar cuenta de nuestros últimos días, que han sido “de carretera”, aunque no tan estresantes como podría pensarse en un principio.

El día 14 salimos de Kuala Lumpur, donde estuvimos con nuestro amigo Daniel, en dirección a Hua Hin, donde pasamos varios días con gente de couchsurfing (Pink, Meredith, Jackie y Erin). Ahí estuvimos 3 días, para coger un autobús a Bangkok, e inmediatamente un tren hacia el norte, a Chiang Mai. El mismo 19, salimos de Chiang Mai para llegar a Chiang Rai, a unas tres horas de la anteior, más al norte del pais  y de donde cogeremos mañana otro autobús a Chiang Khong, la ciudad fronteriza para pasar a Laos.

Si, ha sido Tailandia de sur a norte en 5 días, pero ha merecido la pena (no pasa nada, en agosto volvemos, y con visado de 2 meses!).

¿Cómo funcionan los trenes por esta zona? Pues la verdad, no tienen nada que envidiar al sistema europeo. El transporte en tren es muy barato, seguro y eficiente (aunque es probable que hay algún retraso, asi que armaos de paciencia).

Por ejemplo, para ir desde Kuala Lumpur hasta Bangkok, hay dos opciones. Cruzar la frontera en Padang Besar, o en Buttersworth. En ambas ciudades hay que bajarse del tren, sellar la salida de Malasia (muy importante!), y sellar la entrada en Tailandia, para después coger el mismo tren (o otro) que nos lleva hasta Bangkok. En nuestro caso cogimos un tren nocturno desde Kuala Lumpur hasta Padang Besar. Estuvimos trabajando desde un cyber todo el día, y por la tarde cogimos otro tren nocturno hasta Hua Hin (a 3 horas al sur de Bangkok).

Los trenes son geniales. Si decidís coger primera clase, tendréis un compartimento de dos camas para vosotros solos. Con grifo, toallas y todas las comodidades. Si preferís la opción normal, segunda clase, veréis que todas las camas están dispuestas paralelas a lo largo del tren, sin separación por compartimentos, y cada cama tiene su propia cortina para crearte tu mini habitación. Veréis que las literas de abajo son ligeramente más caras que las superiores. Esto no es por el coñazo de tener que subir, sino porque las camas son bastante más anchas y cómodas, y merece la pena.

Para dentro de Malasia, podéis comprar los billetes online en la KTMB, para los trenes en Tailandia es un poco más complicado y lo suyo es comprarlos desde cualquier oficina, aunque podéis ver las rutas y precios en la web, State Railway of Thailand.
Recomiendo coger los billetes con 2 o 3 días de antelación para poder conseguir las literas de abajo, y si váis un grupo grande, poder estar juntos. Si lleváis objetos de valor, una red metálica para las mochilas no vendrá nada mal, y un antifaz para dormir y unos tapones os vendrán muy bien si sois de despertar fácil.

En fin, que estos trenes no tienen nada que envidiar a la renfe, a pesar de estar ahi desde la ocupación británica.