Los proyectos que cambiarán nuestras vidas dentro de unos años

Un viaje hacia el futuro mirando a los avances tecnológicos: los proyectos que cambiarán nuestras vidas dentro de unos años

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Internet ha representado, en los últimos años, un importante instrumento de innovación tecnológica y científica. La red es visitada cada día por millones de personas de todo el mundo, que la utilizan para todo tipo de fines: trabajo, estudio, ocio, información y mucho más. El mundo que conocíamos ha cambiado gracias a las nuevas tecnologías, pero aún queda mucho por descubrir.

La educación a distancia

Durante los últimos años hemos podido asistir al boom del llamado e-learning, una herramienta de formación online que permite a los estudiantes participar en sus propia formación mediante el uso de tecnología multimedia disponible en la red. De esta forma, la educación se pone al alcance de cualquier persona que tenga un ordenador.

Es muy probable que, en un futuro no muy lejano, la educación a distancia se convertirá en la principal elección en el ámbito de educación universitaria. Hoy en día existen ya universidades en línea de gran prestigio donde es posible empezar una carrera universitaria y obtener un título reconocido en todo el territorio español. Un ejemplo de ello es la universidad a distancia Unicusano, líder en formación universitaria online, que ofrece una gran cantidad de grados con una característica en común: poner al estudiante en el centro de la formación.

Gran parte del merito del éxito del e-learning se atribuye al coste reducido que conlleva este tipo de formación: la inscripción en un curso online, no implica costes de transporte o de manutención. Además, en la mayor parte de los casos, incluye el material y permite dividir el importe en pequeños pagos mensuales.

La realidad virtual

Recientemente el veterano de 91 años Frank Mouque gracias a la realidad virtual ha podido visitar la ciudad que ayudó a liberar durante la Segunda Guerra Mundial. Un emotivo viaje virtual en el que los habitantes de la ciudad le mostraron su agradecimiento, pudo asistir a un concierto y recibió una medalla de manos del alcalde.

Se trata de una realidad simulada, un ambiente tridimensional creado en el ordenador y que se puede explorar e interaccionar mediante dispositivos informáticos que proyectan a quien los lleva en un escenario tan realista que parece completamente real.

La realidad virtual se aplica en diferentes ámbitos: de los videojuegos al cine, de la arqueología a la medicina, del turismo al sector militar. Todo es posible, no hay límites: disparar en primera línea, pilotar un jet, nadar con los tiburones, visitar la Casa Blanca. En la realidad virtual no hay nada demasiado peligroso o imposible de hacer.

Tecnología corporal

La última novedad en tecnología es la llamada “tecnología vestible”, dispositivos tecnológicos para casi cualquier parte del cuerpo: desde cintas del pelo que monitorizan la actividad cerebral hasta calcetines inteligentes. Las posibilidades de desarrollo de las tecnologías vestibles son múltiples y las investigaciones se están concentrando tanto en obtener más información sobre el propio cuerpo como en facilitar tareas diarias.

Otro tipo de tecnología corporal es la llamada medicina de precisión, orientada a poner a punto la mejor terapia para cada paciente concreto utilizando dispositivos de cuidado personal, sensores, robótica e incluso Inteligencia Artificial.

La medicina de precisión no pretende crear nuevos tratamientos para cada enfermo, ya que éste no sería un modelo sostenible, más bien intenta hacer de una clasificación más precisa de los individuos, permitiendo elegir así entre los medicamentos disponibles aquel que asegura el mejor impacto.

Para construir una medicina que sea, en todos los sentidos, a medida del ser humano hace falta aun tiempo, pero quizás menos del que creemos.

 

Artículo invitado por C.O.

La fábula del MBA y el Pescador

Hace unos días he recordado una historia muy interesante que, en cierta manera representa el estilo de vida que he elegido, y que en ocasiones de hace complicado seguir, porque la vida al final, te arrastra hacia lo que el resto del mundo hace.

Cuando terminamos de viajar sabíamos que podría ocurrir. Establecerse una temporada en Holanda, estudiar un MBA, entrar en el mundo corporativo. Es una receta para olvidar todas las lecciones de vida que aprendimos durante el viaje y acostumbrarse de nuevo “a lo bueno” (notese el uso de las comillas)

El dilema entre la vida oriental y la occidental ha existido siempre. Una vida contemplativa, meditación, feng shui y comidas naturales versus largas horas de trabajo, competencia descarnada y la carrera por llegar a la cima.
Pero este dilema es falso, porque al final estés donde estés, tienes que hacer algo para sobrevivir, y al menos aquí la calidad de vida es en algunas situaciones, mejor. La clave, y aquí esta lo difícil, esta en saber integrar lo bueno de ambos mundos. Paliar nuestro capitalismo exacerbado con una vida mas natural y equilibrada. En una frase: mas te y menos café, mas meditación y menos estrés.

Como digo, no es fácil, y lo peor de todo es que es muy fácil perder el foco y olvidarse de que es lo importante en la vida, y por que estamos haciendo lo que hacemos. Por eso (y muy a mano de estudiantes de MBA), esta historia viene muy a mano:

Un MBA analista de McKinsey, después de tres años de proyecto en proyecto sin un solo día libre, consigue tener vacaciones, y decide viajar a una isla recóndita en un pais en vias de desarrollo, donde relajarse durante unos días.

Allí se encuentra un pescador descansando bajo la sombra de una palmera. El hombre, pensando que la vida en esta parte del mundo seria mas dura, le pregunta “buen hombre, no tiene usted que pescar?”, a lo que el pescador responde “ya he vuelto de mi pesca diaria, así que ahora puedo descansar”.

Esto dejo a nuestro MBA perplejo… ¿Como puede alguien, a mediodía, haber terminado de trabajar, y descansar tan tranquilo? Tras preguntarle sobre su jornada, el pescador responde

“Cuando he pescado lo suficiente para alimentar a los míos, y vender algunos peces para conseguir arroz y alguna cosa mas, puedo volver a casa.

“Y en que empleas el resto el día?” pregunta el MBA, que acostumbrado a trabajar 12 horas al día, no sabría que hacer con tanto tiempo libre!

“Pues duermo hasta tarde,  juego con mis hijos, duermo una siesta con mi mujer y algunos días visito a mis familiares en aldeas cercanas. En las tardes voy al pueblo donde me encuentro con mis amigos, bebemos algo, tocamos la guitarra y cantamos y entonces vuelvo a casa con mi familia. Vivo una vida plena”

En ese momento, nuestro MBA de McKinsey interrumpe al pescador. Su cabeza vuela con números e ideas, y le dice.
“Si te puedes permitir esto, es probablemente porque tus márgenes son muy bajos, y los recursos se pueden explotar mucho mas. Probablemente ese pescado valga mas en otro sitio y tu labor valga muchísimo mas!”
“Mira, tengo un MBA por la universidad de Harvard, y te puedo ayudar, escuchame con atención”

“En lugar de pescar durante dos o tres horas, saldrás a pescar durante ocho o diez. De esta forma podrás pescar muchos mas peces, venderlos y tener mas dinero?”

“Y para que”, contesta el pescador.

“Hombre! No seas ingenuo! Con ese dinero te podrás comprar una barca mas grande, con la que pescar durante mas horas y conseguir aun mas peces, que te reportaran aun mas beneficios, y tu margen aumentara!”

“Pero… para que?”

“Mira, esto se llama economías de escala. Cuanto mas producto generes, mayores son tus beneficios. Así, con el dinero que ganes, te podrás comprar otras dos o tres barcas, y tener a otros pescadores trabajando para ti”

“Ya, ya veo… Pero para que querría que otros pescadores trabajaran para mi en lugar de para ellos?”, el pescador no entendía nada…

“Cada vez tendrás mas barcos y pescadores, hasta que un día tengas una flota, y pesques tanto que puedas abrir tu propia planta. En ese momento ya no tendrás que pescar por ti mismo, gestionaras los salarios de tus pescadores, a los clientes, y las cuentas de la empresa. Te podrás mudar a la gran ciudad, o incluso al extranjero”

“Y cuanto tiempo necesitaría para eso?”, pregunto el pescador escéptico.

“Bueno, el éxito requiere tiempo y mucho, mucho esfuerzo! Pero quizá en diez o doce años puedas conseguirlo. Y lo mejor viene después Una vez tengas tu imperio de pescadores, podrás entrar en el mercado de valores, tener acciones, comprar, vender… Y ganar millones de dólares!”

“Oh! Millones! Y que haría entonces?”

“En ese momento es cuando te puedes retirar feliz, con tu fortuna y podrás  dormir  hasta tarde,  jugar con tus hijos, dormir una siesta con tu mujer y algunos días visitar a tus familiares en aldeas cercanas. En las tardes podrás ir al pueblo donde te encontraras con tus amigos, beberás algo, tocaras la guitarra y cantareis y entonces volverás a casa con tu familia.”

Los 10 mitos de viajar por largas temporadas

Cuando alguien decide dejar su vida “normal”, segura y pausada por un tiempo para conocer el mundo, suele haber bastantes detractores. Gente con energía negativa que por miedo o envidia, proyecta sus preocupaciones sobre el viajero, y crea los llamados “peligros de viajar”, siempre y cuándo esto sea fuera de paquetes organizados a resorts de ganado. Esto ha creado los mitos del viaje que resumimos a continuación.

  • Viajar es caro: Y comer también. No es lo mismo cenar en un restaurante de 5 tenedores, que comprar en el mercadona y preparar pasta con tomate. No es lo mismo viajar por Australia en hoteles, que saltar de guesthouse en guesthouse por Asia. Viajar es caro si lo queremos hacer caro, y es barato si lo queremos hacer barato. Todo depende de nuestro estilo de viaje y de qué comodidades estemos dispuestos a prescindir.
  • Hace falta tener mucho dinero ahorrado: Pues depende de cuánto tiempo queramos viajar, y de si estamos dispuestos a pringarnos en trabajos durante el viaje. Es posible trabajar en bares, recoger fruta, ayudar en negocios locales por un pequeño salario y manutención en prácticamente cualquier país. Gente que ha salido con 100€ en el bolsillo de su país lleva años viajando de forma nómada, ahorrando para comprar el siguiente billete de avión y mantenerse en la carretera.
  • Viajar es peligroso: Hay destinos que efectivamente, pueden llegar a ser peligrosos, pero no mucho más que nuestra España natal. El índice de robos, incluso de ataques violentos y con intimidación es muy superior en ciudades como Madrid o Barcelona que en las capitales asiáticas. En sudamérica también se escuchan problemas. Pero supongo que nadie se le ocurre meterse solo por caminos oscuros que no conoce, ni en Madrid, ni en Quito. Si uno tiene sentido común, y tiene cuidado de sus cosas, la seguridad no es un problema.
  • No volverás a encontrar trabajo: Algunos dicen: si tienes un año de agujero en tu curriculum, en el que no has hecho nada, todos los entrevistadores te preguntarán qué ha pasado, y en cuanto sepan que has estado “de vacaciones” por ahí durante un año (o más), tus posibilidades de contratación se reducirán. MENTIRA: Una persona que ha estado viajando por el mundo ha conseguido tener una perspectiva que es un valor importantísimo para muchas empresas. Aquella para la que esto sea un problema, probablemente sea mejor no trabajar para ella.
  • Viajar es huir: Muchos consideran que aquellos que viajamos por largas temporadas estamos “huyendo” de algo. De un trabajo, una relación o simplemente un mundo que no nos gusta. Si bien esto puede ser cierto no es la razón en la mayoría de las ocasiones. Es muy distinto querer huir de querer conocer otras perspectivas, mirar desde otros prismas, ver otras formas de vivir la vida, etc.
  • En España ya se vive muy bien, no hay nada como el hogar: Es cierto que la calidad de vida en españa es muy elevada, pero también es cierto que no tenemos de todo. Además no estamos hablando de abandonar el país, sino de conocer cosas nuevas para poder aplicarlas de vuelta a casa. Por otra parte, la situación actual hace que el nivel de vida acomodado esté cada vez más en duda, por tanto ¿Para qué quedarse en casa esperando a ser despedido, o en la cola del paro cuando podemos estar dando vueltas por ahí?
  • Viajar de mochilero es difícil: Más difícil es sobrevivir en un trabajo hoy en día. Con la cantidad de recursos e información que hay por ahí distribuida, preparar un viaje de estas características es la mar de fácil. Ya no es solo tener una lonely planet o similares a mano, sino conocer a otros viajeros que nos den trucos, buscar por internet, leer libros, etc. Viajar por poco dinero es mucho más fácil de lo que parece, y hay miles de personas de todas las edades y países que lo hacen. Y si tienes dudas siempre puedes contratar una consultoría de viajes.
  • Para viajar hace falta saber mucho inglés. Mentira. En la mayoría de países nuestro inglés chapucero español será superior al que hablen localmente. Y si no nos entendemos tenemos las manos y los pies, dibujos y cualquier otra herramienta a mano. Cuando hay buen corazón hay entendimiento.
  • Ya estoy muy mayor para salir de viaje: No hay edades para esto, ni limitaciones. Puedes tener 19 o 89 años y estar dando vueltas por el mundo. Tu estado de salud simplemente limitará las actividades que realizarás pero los límites los pone tu cabeza. Durante nuestros viajes hemos encontrado gente muy jóven y gente muy mayor. Parejas con niños y divorciados/as con hijos. Niños de meses, pocos años y adolescentes. No hay edades para viajar, y de hecho tener una pensión es uno de los mejores recursos para mantenerse en ruta!
  • Para viajar hace falta tener pelotas: Bueno, esto no es un mito, es realidad. Hace falta coger el toro por los cuernos y ser capaz de dejar atrás cosas que echaremos de menos más adelante. Es necesario ser valiente y dar el primer paso, como decía Bilbo Baggins.

En nuestro país, todavía tenemos una mente demasiado crítica respecto a viajar por largas temporadas. Somos demasiado conservadores, y todo lo que tenga que ver con “no tener una residencia estable” es tabú. Vivimos para tener una hipoteca y para salir de nuestra casa y trabajo lo menos posible. En otros paises europeos, no solo está bien visto sino que además se favorece que los jóvenes viajen. Antes de ir a la universidad, después, e incluso “gap years” en el trabajo. Para cambiar de aires, conocer otras culturas, y empaparse de ideas que luego se puedan aplicar a nuestra realidad.

Solo hay una forma de cambiar esto, y es empezando por nosotros mismos. ¿Qué más mitos añadiríais?