De crucero por las Maldivas
Las islas Maldivas están situadas en medio del océano Índico, entre India y Africa. Están formadas por un conjunto de atolones que contienen más de mil islas, habitadas y deshabitadas, y que a los ojos occidentales suponen un icono de isla perfecta y paradisíaca.
Sin embargo, ésto no siempre fue así, los marineros que se adentraban en estas islas siglos atrás las temían. Los canales entre las islas son estrechos, los arrecifes muy poco profundos, las corrientes son muy fuertes, y los monzones hacen impredecibles las mareas. Las Maldivas constituían una barrera geográfica en medio de la ruta marítima entre el sur de la península Arábica, Sri Lanka, y oriente lejano, y se hizo famosa por la pérdida y hundimiento de cientos de barcos.
Los marineros árabes consiguieron dominar esta ruta desde el S.IX hasta el XVI, a pesar de la falta de información cartográfica y del riesgo que suponía. Portugueses y holandeses también intentaron colonizar estos archipielagos, aunque con poco éxito. Los ingleses tuvieron fuerte presencia desde el siglo XVII, aunque de nuevo, la falta de información hizo que Maldivas siguiera siendo bastión impenetrable. No fue hasta 1834, cuando el hidrógrafo británico James Horsburg empezó a cartografiar en condiciones la zona, permitiendo así crear rutas seguras que se siguen utilizando hoy en día.
En la actualidad Las Maldivas se componen oficialmente por 1190 islas, divididas en 26 atolones a lo largo de 90.000 km2 de océano. De estas islas, 991 están deshabitadas, y 199 habitadas, bien por pueblos locales maldiveños, o bien por resorts de super lujo. La ironía radica en que grandes empresas hoteleras como Hilton o Sheraton hayan comprado islas enteras para crear sus resorts de super lujo, donde la habitación cuesta más de 1.000$ por noche, mientras que al mismo tiempo, el gobierno local en la actualidad busca terreno y refugio para sus habitantes fuera de las islas (actualmente tienen permiso de residencia en India y Australia).
Y es que los cambios climáticos no favorecen a estas islas: después del Tsunami en el 2004, que por suerte solo barrió una pequeña zona geográfica de las islas, se vió que estas islas no ofrecen demasiado refugio; y por otro lado, el calentamiento global del planeta, con el consecuente crecimiento de los niveles del mar, hace que estas islas, apenas unos metros por encima del nivel del mar, en breve puedan desaparecer por completo.
Y hablando del mar, las islas Maldivas no sólo son un paraiso en su superficie, sino también en su geografía subacuática. Bajo sus aguas, Maldivas tiene cordilleras y montañas, con arrecifes sanos y ricos en vida marina. Durante nuestro recorrido en un crucero por las islas hemos podido ver Mantas, tiburones grises de arrecife, tiburones de punta blanca, el famoso tiburón ballena, y todo tipo de vida marina tropical. Sin duda, estos archipiélagos son un destino que todo buceador debería visitar al menos una vez en la vida.
Para los interesados en el buceo de esta zona, es necesario comentar que Maldivas ofrece dos tipos de buceo: Por un lado, el buceo facilón de arrecife, desde cualquiera de los resorts en cualquiera de las islas. Este buceo consiste en pequeñas lagunas, cerradas a la corriente, con una buena variedad de peces de arrecife.
Sin embargo, el buceo más interesante (y avanzado), es el que está pendiente de corrientes y mareas, con inmersiones en corrientes de entre 6 y 8 nudos, y con frecuentes encuentros con grandes animales como mantas y tiburón ballena, así como tiburones de arrecife en grandes grupos. A estas zonas de buceo sólo se puede acceder desde cruceros vida-a-bordo que ofrecen la flexibilidad de movimiento entre atolones y puntos de inmersión en función de los monzones, las mareas y las preferencias del buceador.
Mira nuestros videos en Videos Maldivas, y nuestras fotos en Fotos Maldivas.








Las atracciones de esta isla son muchas y variadas. Encontramos picos de más de 700m a los que se puede subir con un teleférico, o inmensas playas de las que disfrutar de aguas no-tan-cristalinas. La oferta es además muy variada. Desde caros hoteles – boutique, hasta guesthouses donde dormir por cuatro duros (que es, donde estuvimos nosotros, claro). Quizá una de las atracciones a destacar, es el parque de las 7 pozas con su cascada. Aunque hay que subir unas cuantas escaleras, el esfuerzo merece la pena, pudiéndo bañarse en estupendas pozas de agua dulce, y utilizar las rocas como togobanes improvisados.


































Como muchos de vosotros ya sabéis, Sergio y yo decidimos “aparcar” nuestra carrera profesional en Barcelona, y probar algo nuevo: hacer de nuestro hobbie, el buceo, nuestra nueva profesión. Aún así también sabéis que tanto para Sergio como para mi, nos resulta dificil desligarnos completamente de nuestras profesiones, sencillamente nos gusta lo que hacemos. Es por eso que además del buceo, y gracias a las tecnologías acutales, nos dedicamos también a trabajar a modo freelance como consultores de 









