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En busca del tiburón Zorro!

Nuestro último destino en una ruta muy ajustada por Filipinas fue una isla de características paradisíacas situada al norte de Cebu, llamada Malapascua.

Esta isla, llamada en idioma tagalo Logon, debe su nombre actual a Magallanes: parece que la llegada de los Españoles a esta zona coincidió con el día de Navidad, y parece que además se encontraron con todo un temporal, probablemente algún ciclón. De ahí que re-bautizaran a la isla como Malapascua.

Si nos adentramos hacia el centro de la isla, encontraremos varios pueblos locales, de origen principalmente pesquero, con casas muy muy sencillas, tiendas de alimentación basicas, alguna escuela, y sorprendentemente canchas de baloncesto, deporte promovido por los americanos durante su ocupación filipina, y que en la actualidad se siguen utilizando por niños y jovenes.

La población local tradicionalmente se ha dedicado a la pesca, y el método principalmente utilizado era la dinamita, pero dado que sus fondos marinos son excepcionales, y que por ello muchos turistas vienen a Malapascua y se gastan mucho dinero en la isla, poco a poco se les ha conseguido concienciar en cuanto a sus hábitos de pesca. En la actualidad mucha gente trabaja en el sector de la hostelería y el buceo, lo que les permite tener unos ingresos superiores. Aún así, la población maapascuense, en términos generales es muy muy pobre (un salario medio local sería 8.000 pesos- unos 200$ aprox).

De cara al turismo, el atractivo principal de la isla son sus playas de arena blanca finísima, los arrecifes de coral donde se puede hacer snorkle en la orilla y muy buen buceo en los alrededores, y la tranquilidad que se respira en la isla.

Hace unos 15 años, una pareja occidental se estableció en la isla, y de forma casual encontró un sitio de buceo dónde un tipo de tiburón muy particular, el Thresher Shark (tiburón zorro), acude casi diáriamente. Se trata de una isla hundida que forma una meseta, en la cual se ha creado una estación de limpieza para peces y pelágicos. A este lugar acuden tanto los tiburones thresher como rayas manta. Y lo que empezó siendo un encuentro casual con estos tiburones, se ha convertido en la principal atracción de esta isla, donde muchísimos buceadores del mundo acuden a ver este animal tan raro a la vez que fascinante.

En la actualidad la isla cuenta con 8 centros de buceo, todos los guías son locales con mucha experiencia, y bucean tanto la inmersión del Thresher Shark (Monad Shoal), como los arrecifes alrededor de Malapascua, la isla Gato (con corales blandos excepcionales), y la isla Calanggaman; el pecio Dona Marylin, y lugares con una vida macro excepcional. Recomendamos particularmente la inmersión del Mandarin Fish a la puesta de sol en el sitio de buceo “Lighthouse“. Por nuestra experencia, podemos recomendar el centro de buceo Evolution, de calidad excelente, con guias muy competentes y precios razonables. Son los únicos que ofrecen buceo técnico.

Para más información:
Buceo en Malapascua
Evolution Dive Center

Nuestro recorrido por Filipinas, como habréis visto con cierta preferencia por lugares de buceo excepcionales ha sido el siguiente:

De cómo alquilar una isla privada

Como cada día, nos despertamos en el nido con la melodiosa música de las obras de nuestro hotel, que nos sirvió para negociar el precio de la habitación a la baja, pero no resultó muy agradable para dormir largas horas, así que a partir de las 8:00 de la mañana o bien estábamos buceando, o bien tomándo un café enfrente.

Fue en uno de estos cafés donde Alberto (uno de nuestros amigos españoles con el que hemos viajado por Filipinas), conoció a Alfred, un curioso personaje austriaco, ya en los 70, que es dueño de una isla en la parte norte de Palawan.
Alfred nos contaba que solo “alquila” su isla a gente auténtica, a viajeros, a misioneros, a colaboradores, etc… pero no a turistas. Supongo que caímos bien en esa definición, y tras una ardua negociación en el precio acordamos ir para allá dos días más tarde. En ese momento habíamos alquilado nuestra primera isla privada! Así que para allá fuimos Alberto, Ana, su pareja de viaje, Teresa y Martí, dos españoles que conocimos en Palawan, Laura y el que escribe estas líneas (Sergio).

Brother island (La isla del hermano), se encuentra en la región más norte de Palawan, enfrente de la aldea de Teneguiban. Tan solo a 35km de El Nido, pero a más de 1 hora de distancia. Y es que el estado de los caminos (que no carreteras), hace que el transporte en esta región sea duro y largo.
Los viajes se hacen en “jeepneys”, jeeps dejados por los americanos tras la 2ª guerra mundial, que los locales han modificado y han estado usando hasta ahora. Estos vehículos (camiones), tienen capacidad para unas 20 personas, pero los filipinos son capaces de usar todo el espacio. Con “todo”, nos referimos al espacio en volúmen del aparato, incluido el techo, suelo y unos encima de otros, hasta el punto en que en ese viaje había más de 50 personas metidas en el bicho, incluidas 5 solo en la parte de delante.

Una hora y algo más tarde, varios ríos vadeados y unas cuantas paradas para la recogida de mangos y otras frutas, llegamos a Teneguiban donde Alfred y uno de sus barqueros nos estaban esperando. ¡Hola amigos! dijo en perfecto español y con voz campechana. Enseguida nos montamos en su bangka y nos dirigimos hacia “Brother Island”.
Las fotos que vimos no hacían juicio a la sensación de llegar en persona a un lugar totalmente vírgen y con turismo nulo real. El agua permitía ver el fondo a más de 10 metros de profundidad, poblado por corales y todas las especies de peces, la playa formada por arena finísima quedaba coronada por varios grupos de palmeras que hacían que la palabra “paraíso” quedase en poco, y al fondo “Chez Alfredo”, una construcción básica pero robusta, al estilo local con paja y bambú nos daba la bienvenida.

La isla contaba con escasas dos hectáreas. en menos de 5 minutos se podía rodear completamente y fue ésto lo primero que hicimos no sin antes descargar y colocar nuestra comida y bebida para los próximos días. Toda la parte este de la isla estaba rodeada por rocas que formaban un pequeño rompeolas, y al fondo se encontraba la “suite especial”. Una fabulosa cabaña desde donde se podía ver un amanecer o anochecer estupendo, alejado de cualquier rastro de civilización o turismo.

Durante los días que estuvimos en la isla no hicimos demasiado, más que intentar pescar, estar tirados en la playa, bañarnos en las aguas turquesas o preparar exquisitas comidas, incluida una paella valenciana / local que Teresa y Ana tuvieron a bien preparar. Cada día disponíamos de pescado fresco que podíamos preparar a la brasa con un poco de arroz, y siempre terminábamos la jornada debatiendo sobre el estado del mundo y otras lindezas entre los invitados y nuestro amigo Alfred, que resultó ser un poco excéntrico pero buena persona.

Alfred es un personaje muy curioso. Con sus 60 o 70 años ha recorrido prácticamente todo el mundo, y no extraña que su profesión principal haya sido agente de viajes. No conseguimos que nos diera una cifra exacta de los idiomas que habla, pero le hemos escuchado hablar perfectamente alemán, italiano, inglés, español, portugués y filipino. Aunque argumenta que también habla griego y ruso. Hace 30 años se casó con una filipina con la que tuvo uno hijo, y compró Brother Island, y ahora vive a caballo entre Viena y Filipinas.
Las experiencias que ha vivido y sus pensamientos a veces extremistas le hacen una persona difícil, intransigente en sus ideas y difícil para debatir, pero lleno de conocimientos, buenas ideas y verdades. Y es que sin un guardián de la isla así, nuestra experiencia no habría sido la misma.

Uno de los días pudimos visitar la aldea frente a la isla y donde viven algunos de los trabajadores de Alfred. Cerca de 30 familias viven alrededor de un pozo de agua dulce, y la poca electricidad que pueden usar sale de un generador común. Viven totalmente bajo el índice de pobreza, y el cacique es autoproclamado por tener más de 5 cerdos. Si alguien coge malaria, un mal relativamente común, necesita tener dinero ahorrado o contar con la ayuda de sus compañeros para viajar hasta El Nido, o Puerto Princesa para recibir tratamiento, y los niños tienen escuela gracias a la mujer de Alfred, que la construyó junto con una pequeña capilla donde dan misa una vez al mes.

La última noche pudimos despedirnos como la tradición ordena. Con una buena hoguera en la playa, cervezas, canciones y una guitarra y por supuesto baño nocturno en una mar totalmente calmada e iluminada por la luna llena. No sabemos cuándo seremos capaces de volver a alquilar una isla solo para nosotros!

Y por fin a la mañana siguiente cogimos nuestra bangka de vuelta a tierra. Ninguno hablábamos porque sabíamos lo que dejábamos atrás. Mientras avanzábamos hacia Teneguiban el sol se levantaba muy poco a poco, y se reflejaba en las palas de las barcas tradicionales filipinas sobre un agua tan quieta que parecía un espejo.
El jeepney ya nos estaba esperando y esta vez no hubo tantos viajeros, por lo que pudimos hacer una vuelta tranquila hacia El Nido y retomar la vuelta a la civilización, donde nos volvimos a encontrar con “westerns” de piel blanca antes de nuestra huida al siguiente destino: Coron.

Trucos para viajar por Australia

Tras recorrer 14.887 km, gastar 2000€ en gasolina, frenos nuevos, mucho camping y hippismo, y 85 días, se ha terminado nuestra aventura Australiana.
Han sido tres meses intensos, variados y muy divertidos, donde hemos visto que éste continente no tiene nada que envidiar a cualquier paraíso tropical.

Como conclusión, dejamos unos cuantos trucos para disfrutar de la mejor manera de viajar por aquí:

Trucos para viajar por Australia

  • Sin duda, la mejor forma para disfrutar Australia es conduciendo uno mismo. Es la única forma de hacer el viaje a tu manera, parar donde quieras, y cubrir las inmensas distancias que separan todo. Las opciones son, desde comprar tu propio coche o campervan (furgoneta preparada para dormir dentro), o alquilarla. Ésta segunda opción puede salir más rentable si planeas viajar menos de un mes, pero para estancias más largas sin duda lo ideal es comprar un vehículo propio.
  • Si no os importa conducir vehículos viejos, es fácil conseguir un coche por 1000 o 1500$, o furgonetas desde 2000 hasta 5000$. En general recomiendan comprar marcas no europeas, ya que no aguantan bien el clima y las condiciones extremas australianas, siendo los coches japoneses y australianos los más polivalentes y resistentes. Antes de comprar el vehículo conviene chequear el estado de multas (se puede hacer online), y que mecánicamente esté bien. Las furgonetas viejas Toyota o (excepcionalmente) las Wolksvaguen Bus aguantan cualquier cosa, así que son buena opción. Eso si, hay que ser capaz de cruzar el Outback sin aire acondicionado ni dirección asistida!
    Los papeles son relativamente sencillos. Hay que cambiar la furgoneta de nombre, y probablemente renovar el REGO (El equivalente a la ITV), que puede costar alrededor de 400$ por 6 meses. Piden una dirección en Australia, así que lo más sencillo es registrarse en un camping y usar esa.
  • Si la idea es comprar una campervan o coche, tened en cuenta las estaciones y las temporadas: hay ciudades más de moda unos meses que otros, en base a sus temperaturas (monzón en Darwin, o invierno en Melbourne), y hay otras que son extremadamente populares durante el verano en Europa (como Sydney). Si en ese momento hay demasiada gente buscando furgoneta en una ciudad, el coste será mayor, mientras que si cuando la queráis vender estáis en fuera de temporada, quizás sea difícil conseguir un buen precio por ella. Hay que recordar también que es el hemisferio sur, asi que está todo al revés! Verano es invierno y primavera es otoño.
  • Lo mejor de comprar una furgoneta de este estilo (campervan), es que suelen venir preparadas para todo. En nuestro caso, teníamos un pequeño generador, tiendas de campaña, sillas y mesas de camping, una cocinilla, platos, sartenes y cazuelas, un alargador, set de herramientas… etc. Vamos, todo lo que se puede necesitar para vivir en la carretera. Incluidos los mapas de carreteras, la lonely planet y un libro imprescindible: “Camps 5 o Camps 6”, un listado de todos los sitios, campings y parkings de Australia, de pago y gratuitos, donde se puede pasar la noche, y los servicios que tienen (duchas, baños, etc…).
    Al tener una furgoneta de este estilo, puedes parar en prácticamente cualquier sitio que no tenga un cartel de “Camping NO”. Y después ducharse en alguna gasolinera o en la playa. La mayoría de estados tienen paradas de descanso muy bien preparadas, algunas incluso con agua caliente. La guía Camps 5 es ideal para organizarse el viaje y saber dónde parar.
  • El mayor coste en Australia es la gasolina. Nosotros “quemamos” 2000€ en conducir casi 15.000km. Vamos, al carajo nuestra huella de CO2! Por tanto es importante mirar el consumo del vehículo a comprar o alquilar.

  • Australia es grande, MUY grande. Las distancias son muy largas y hay muchas cosas para ver, pero también hay muchas horas que conducir por carreteras vacías. Así que es recomendable llevar el tanque de gasolina siempre lleno, y un pequeño tanque de emergencia por si acaso (no es extraño que algunas gasolineras estén varios días sin suministro), y garrafas de agua y comida por si acaso. Varios libros, música, y mucha, mucha paciencia.
  • Al planificar vuestra ruta considerad las estaciones y las épocas de lluvias: toda la zona norte es tropical y sufre los monzones, con abundantes carreteras que tienden a inundarse y ríos que se desbordan fácilmente. No es raro quedarse encerrado en algún pueblo en estas temporadas, y cuando los ríos se desbordan y se junta con la marea alta, Si! Salen los  cocodrilos!
  • Algunos de los mejores paraísos están escondidos, no aparecen en las guías y solo algunos locales los conocen. Así que si tenéis suficiente tiempo, es bueno coger los pequeños desvíos, ver cada lookout, y perderos entre los pueblos que NO aparecen en la Lonely Planet.
  • Tiempos de viaje: La ruta habitual suele ser Cairns – Melbourne pasando por Sydney, o al revés. 1 mes debería ser suficiente para atravesar toda la costa este, aunque con 60 días podréis ver más cosas y disfrutar más. Si queréis visitar Alice Springs y disfrutar del Outback, necesitaréis algunos días más para llegar hasta allí (o una mini excursión con vuelos internos). Y si queréis hacer la vuelta completa, pasando por Western Australia y el Northern Territory, entonces necesitaréis pasar más de 3 o 4 meses. La costa oeste tiene algunas de las mejores playas del mundo, un clima excepcional y vistas increíbles, mientras que en el sureste los acantilados ofrecen vistas geniales, y entre ellos se esconden playas con olas perfectas para los que les guste el surf.
  • Vino: Los españoles estamos muy bien acostumbrados a tener buen vino por poco precio, pero el australiano no tiene nada que desmerecer. Hay varias zonas que no hay que perderse: Margaret River en Western Australia, Barossa Valley en South Australia y Hunter Valley en New South Wales. Aparte de estas tres zonas, también hay viñedos en Victoria y Camberra. En todos ellos se pueden hacer catas gratuitas y comprar vino a precios competitivos. Una recomendación es comprar una caja para que dure los siguientes 12 días. Cenar con vino es un lujo que no nos permitíamos desde hacía mucho tiempo!
  • Algunas de las ciudades / pueblos más turísticos para backpackers son sitios de fiesta. Broome, Byron Bay, Airlie Beach, etc. No es fácil salirse del ambiente, sobre todo si el alojamiento es en hostales. Si buscáis fiesta con cerveza a 6 o 7$ estos serían vuestros sitio, pero si vuestro estilo es más relajado y os gusta disfrutar de la naturaleza, es mejor evitar estos lugares, y visitarlos solo para las actividades que os interesen.
  • Australia es muy caro, el alcohol es caro, y la comida también. Si viajáis con vuestro vehículo y cocina podréis ahorrar en costes, aunque el supermercado también pica bastante. El hecho de que ahora mismo la diferencia entre euro y dólar australiano sea muy pequeña no ayuda. Un presupuesto aceptable podría ser de unos 40€ por persona al día si ahorráis en costes de alojamiento pero hacéis camping en zonas de camping privadas. Este presupuesto puede subir a 50 o 60€ si hacéis muchas actividades como rafting, tours, o submarinismo.
    En nuestro caso, hemos gastado unos 5000€, 3 meses, dos personas, pero hemos tenido la suerte de vender la furgoneta sacándole algo de beneficio (Compramos a Roxanne en Perth por 2000$ + gastos de reparaciones, y la vendimos en Melbourne por 2700$).
  • Finalmente, a todos los que elijáis viajar con campervan o coche cruzando Australia por sitios remotos y poco habitados, tened en cuenta las comunicaciones (Telstra es la empresa de móviles con mejor cobertura en todo el territorio, vs. Vodafone, que tiene una cobertura mínima), si váis por carreteras sin asfaltar (en el centro del Outback) recomiendan llevar radio de alta frecuencia, y llevad siempre agua y comida abundantes.
    Unas nociones de mecánica tampoco os vendrán mal. Las condiciones son extremas, desde mucha humedad hasta calor extremo. Es importante revisar los niveles de agua, refrigerante y aceite casi cada día, y saber cambiar una bujía, limpiar los contactos, dónde están los fusibles, cambiar una rueda o cambiar el aceite. Los mecánicos en algunas zonas están muy lejos unos de otros, y una grua que nos remolque 200Km es MUY MUY caro.

Y esto han sido 3 meses por Australia!

¿Qué otros consejos o trucos se os ocurren?

Confianza perdida en lonely planet

No es ningún secreto que todo viajero siempre tiene a mano una Lonely Planet del país al que viaja. Una suerte de guías que durante muchos años han ayudado al mochilero a encontrar su camino por países donde quizá es más complicado orientarse, saber qué es lo interesante o dónde encontrar alojamiento barato.

Las guías además cuentan con secciones de historia, cultura e incluso idioma que hacen que el viajero interesado pueda conocer un poquito más de dónde va incluso antes de llegar (aunque lo cierto es que la mayoría no se interesa por estas partes del libro). Y lo más interesante, sus recomendaciones de restaurantes, hostales y actividades para hacer, supuestamente de calidad, y preparadas para que un “western” como nosotros pueda seguir sus consejos.

Aparentemente sus reporteros evaluan cada uno de los sitios que colocan en la guía y dan una visión objetiva de lo que nos vamos a encontrar y si merece la pena o no visitarlo. Hasta aquí la idea está bien.

Sin embargo las guías cada vez tienen menos calidad, y su “sello de confianza” va perdiendo puntos a cada página. Los resúmenens de los hoteles son en ocasiones los mismos “Sitio limpio y con staff simpático”, para encontrarnos con lugares llenos de mierda y gente muy lejos de ser amable. O lo que es peor, guías actualizadas solo para cambiar la portada y el número de la editorial, pero que luego por dentro siguen siendo exáctamente iguales.

El viajero experimentado sabe que no todas las guías son iguales. La de India está considerada como una de las mejores, mientras que las de Malasia o Indonesia dejan muchísimo que desear. Al fin y al cabo hay que verlo como un negocio que se ha vendido completamente, y que ahora mismo se centra mucho más en su mercado online (reservas y venta de PDFs por capítulos) que en las propias guías que el viajero va cargando en la mochila.

Hasta aquí no hay problema. Si somos conscientes, lo tenemos en cuenta y listo. Si sabemos de qué pie cojean podemos saber con qué punto de vista mirar sus comentarios. Pero el problema es que siguen siendo una autoridad en el mundo de los viajes y sus comentarios pueden llevar a mucha gente a tener malas experiencias (después de durante mucho tiempo llevarles a tener buenas!).

La última ha sido sus recomendaciones para el 2011, en concreto su Top 10 de recomendaciones de regiones para el año, donde han incluido toda una suerte de lugares, desde Sinai a la Gran Barrera en Australia (un clásico). La cuestión es que han incluido las islas Gili en Indonesia. Un sitio que no está mal, pero solo desde un punto de vista muy concreto (ya hemos comentado en este blog todos sus pros y contras). Y este sitio, está muy lejos de ser un top 10 del mundo. Así que yo me pregunto: ¿Qué tipo de interés tiene Lonely Planet en promocionar este destino?

Que cada uno saque sus propias conclusiones, y siga usando las guías si quiere. Mi consejo: no os fiéis de sus comentarios, ni las sigáis en vuestros viajes a rajatabla. Usadlas solo como “directorio”, y para leer las secciones de historia y cultura, que son las que merecen la pena. Yo no pagaría los 30€ que cuestan algunas guías. Sin embargo, pequeño consejo: Buscando un poco es posible descargarlas todas de internet, a precio de bittorrent :)

Puedes ver su artículo aquí: Top 10 destinations for 2011.

Ponte guapa en Chiang Mai!

Chiang Mai (1 de 2)

Cada cierto tiempo es necesario hacer un corte en el pelo, y como estoy en Tailandia, pues ha tocado aquí!

Debo decir que aunque me encanta probar los servicios de estética, masajes etc. de cualquier lugar que visito, en más de una vez el tema del corte de pelo me ha salido un poco rana: una vez en Vietnam me lo dejaron demasiado corto, y me cortaron “flequillo”… Esto generalmente se debe no tanto a la profesionalidad del peluquero, sino a la capacidad de entendimiento del inglés que tenga! Es por eso que lo ideal es tirar por el lado conservador. Por suerte esta vez ha salido bien: pelo por encima del hombro, escalado, lo normal vaya!

Chiang Mai (2 de 2)Pero de una u otra forma, vivir la experiencia de “ir a la Pelu” en Asia, es particular a la vez que divertido: primero entras en la pelu, y todas las tailandesas te miran con curiosidad, y con una gran sonrisa. Una vez les has comunicado en inglés, con señas y con lo que se te ocurra, lo que quieres hacer con tu pelo, te pasan a lavar. Tenéis que saber que los asiáticos son más inteligentes que nosotros en cuanto a la técnica de lavado que utilizan: No te sientan en una silla y te retuercen la nuca clavándotela en la pica, hasta que por fin tu pelo cuelga sobre la pica, no! Aquí te tumban en un asiento-camilla, tu cabeza no cuelga, sino que permanece cómodamente en la parte final de la camilla, y tu pelo cae en la pica. Eso es confort!
Tras varias experiencias, se que en Asia en general y en Chiang Mai en particular, por alguna razón te lavan el pelo 3 veces! (no me queda claro para que tantas veces, me lavo el pelo cada día!). Eso sí, cada lavado lo realizan en condiciones, incluyendo cuero cabelludo, pelo y orejas (insisto 3 veces! Las orejas las tengo relucientes!). Pero no solo te frotan la cabeza, sino que además añaden toda una sesión de masaje por nuca y cabeza ( 3 veces, claro!). Finalmente te aplican el acondicionador, que en mi caso es muy necesario, debido a mis rizos, con un masajito de despedida. Que las peluqueras españolas me perdonen, pero esto es servicio! Que les costaría masajearte un poco la cabeza cuando te lavan? No es necesario que estén media hora, sólo que te laven la cabeza con cariño y un masajito!

Después de esta experiencia tan agradable para todos los sentidos, te sientan, te cortan el pelo como tu has elegido: generalmente utilizan el sistema de mirar en una o varias revistas el corte de pelo que te gusta. Eso es muy cómodo, cuando no sabes cómo explicar que quieres que te escalen el pelo, por ejemplo! La peluquera va cortando, va preguntando si está bien o más corto, y finalmente consigues el corte que querías :)

Lástima que estemos en temporada de lluvias, y el peinado liso se me haya ido al traste! Por todo lo demás, la experiencia valió la pena!