Impresiones sorprendentes de Bolivia

No teníamos muchas expectativas de Bolivia. Sabíamos qué visitar, conocíamos su estado político (exilio de Evo Morales y dificultades con los embajadores Españoles en La Paz), asumíamos cierta influencia Inca, pero más allá de esto no sabíamos que tipo de país nos ibamos a encontrar. Y ha sido toda una sorpresa!

Justo al entrar a Bolivia alguien nos dijo que era el paraiso de los mochileros, y ahora todo encaja! Hay mucha variedad y cantidad de hostales, está bien comunicado con minivans que te llevan a todas partes, a la hora de pagar entra en juego el regateo, y visitando los lugares tienes plena libertad para descubrirlos (no sin cierta peligrosidad): sin controles, y sin vallas de protección. En cierto modo nos recordó mucho a Laos, no tanto por la cultura, que no tiene nada que ver, como por los impresionantes paisajes y esta orientación mochilera.

Quizás lo más inesperado de Bolivia han sido los paisajes del altiplano. La Reserva Nacional Eduardo Avaroa nos dejó impresionados con sus lagunas, volcanes, y desiertos. Uyuni, el mayor salar del mundo, que cuando está inundado te hace sentir como si estuvieras paseando por el cielo, efectivamente es la joya de la corona. Y el lago Titicaca, el lago navegable a mayor altura del mundo (casi 4000m sobre el nivel del mar), no es menos. Las vistas del lago y las puestas del sol tanto desde Copacabana como desde la Isla del Sol son definitivamente algo para recordar.

Por otro lado, nos ha sorprendido que tanta riqueza natural esté tan poco explotada turísticamente hablando. Bolivia está orientada a un turismo con limitaciones de presupuesto, pero algo menos a un turismo que quiera tener más comodidades a cambio de un precio más elevado. Falta infraestructura en general, los traslados aún siendo de distancias cortas son muy largos, ya que la velocidad máxima en carretera (y también por seguridad) es de 80kms/h. La oferta hotelera se reduce principalmente a hostales (con pocas excepciones en los lugares más emblemáticos), y adicionalmente hay varios hoteles increibles que se categorizan como hostales por evitar impuestos elevados. Nos hemos encontrado con areas de montañas y rocas volcánicas que serían la locura de los escaladores, pero aquí nadie escala, o a nadie se le ha ocurrido. Y se nos ocurren una multitud de actividades que se podrían realizar para aprender más sobre Bolivia, (ej. clases de cocina, talleres de tejer con comunidades Aymara o Quechua, experiencias para conocer de cerca a estas comunidades, etc), que estamos viendo en Perú, pero que en Bolivia son casi inexistentes. La gran ventaja de todo esto es que nos encontramos con un país turísticamente poco masificado, y para los que no les importa la falta de servicios turísticos, a cambio se encuentran con un país muy virgen.

Algo que nos ha dejado anonadados es el concepto de “Cholita”: mujer mestiza vestida con faldas (polleras) voluminosas y coloridas, enaguas, y blusa, cubierta con una manta  de lana, con zapatos bajos, peinada con dos trenzas larguísimas que terminan con unos pompones coloridos, y coronada con un sombrero bombín. La leyenda dice que eran los sombreros que usaban los trabajadores europeos en la zona de Potosí, pero uno de los envíos que llegó trajo bombines con la talla demasiado pequeña, por lo que lo empezaron a usar las mujeres, convirtiéndose así en una señal de identidad y de estatus social. La Cholita se ha convertido en un icono boliviano, símbolo de identidad, lucha y fortaleza femenina. Tanto es así que este pasado 27 de Enero se presentó un anteproyecto de ley para declarar patrimonio culural inmaterial de Bolivia a la identidad de la Chola boliviana, con la finalidad de salvaguardar el “valor cultural de la mujer de pollera”.

No es algo que podamos verificar a ciencia cierta, pero parece que es una sociedad matriarcal: Aquí la mujer lo gestiona en general todo, y nos sorprende en particular que sean casi siempre mujeres las que trabajan en las gasolineras, o que aquí los hombres también trabajen en la limpieza de hoteles y hostales. Creemos que esta tendencia viene de la influencia de la Cholita.

Con respecto a la religiosidad, el sincretismo es un tema que se entremezcla en la vida cotidiana de los bolivianos: van a misa los domingos y son firmes creyentes católicos, pero realizan ofrendas (ch’allas) a la Pachamama regularmente, y le ofrecen grandes celebraciones para Carnaval y la recolección; Los mineros veneran al Tio de la mina, y le ofrendan alcohol o cigarrillos; etc. El culto a la tierra y a la Pachamama es parte de su identidad y la combinan con la religión católica sin mayor problema.

Las festividades han sido un tema que nos han sorprendido enormemente! Durante toda nuestra estancia en Bolivia hemos ido disfrutando del Carnaval, en cada pueblo y ciudad, desde Tupiza, hasta la Isla del Sol! Nunca antes habíamos oido del desfase carnavalero de Bolivia, ni de la importancia que ellos le dan a esta festividad pagana, pero todo cobra sentido si añadimos a la Pachamama y sus ofrendas a la ecuación. Parece que el carnaval de Oruro es famoso en todo Sudamérica, y La Paz es famosa por todos los bailes tradicionales que desfilan por sus calles.

Descubrimos que en Bolivia se encontraron culturas pre-incaicas con un alto desarrollo arquitectónico y agrícola, y altos conocimientos de ingeniería hidrográfica, como sería la cultura Tiwanaku. Los Incas nunca coincidieron con los Tiwanaku, temporalmente hablando, pero parece que los Aymara sí lo hicieron, y aprendieron de ellos. Posteriormente llegaron los Incas y recogieron todo este conocimiento. 

Y por otro lado, dice la leyenda que el inicio de la cultura Inca surgió en la Isla del Sol, en el lago Titicaca: se dice que en tiempos ancestrales el Dios del Sol (Inti) decidió tener dos hijos para que trajeran conocimiento a la humanidad, creando así a Manco Capac y a Mama Ocllo, quienes nacieron en la Isla del Sol. Como son ellos los que fundaron posteriormente la ciudad de Cuzco, centro Inca por excelencia, se considera a la Isla del Sol como cuna del gran imperio Inca. 

Algo que nos ha dejado más que alucinados es su arquitectura. Bolivia es famoso por tener la mayor parte de sus construcciones a ladrillo visto inacabado, salvo excepciones como la ciudad de Sucre, que se le conoce como la ciudad blanca. Pero no es un ladrillo visto bonito, sino que son construcciones inacabadas, donde se ve el cemento de los diferentes pisos y a los edificios no se les ha dado el último revestimiento de cemento, ni se ha pintado la fachada ni nada. Entendemos que esto tiene sentido si consideramos el coste: parece que van construyendo poco a poco, y que prefieren invertir el dinero en el interior o en otra planta, más que a revestir el edificio y pintarlo.

Pero es que además, dentro de las junglas de edificios color ladrillo inacabados, para máxima sorpresa, nos encontramos con edificios estilo “Transformer”. Son edificios con un cierto toque “chino”, de colores vivos, con vidrieras polarizadas con formas curiosas… No entendíamos nada!! Pensamos en la política exterior de Evo Morales y su afinidad con China, y tenía sentido pensar que habían podido ofrecer construcciones a los chinos, que en general tienen edificios de este estilo tan hortera. 

Pues no! Descubrimos que en los últimos años los Aymara se han posicionado como los nuevos burgueses de Bolivia: han ido amasando fortunas de sus negocios y, para distinguirse del resto de la población, han optado por construir sus propias “salas de fiesta”, llamados “Cholet”, con sus áticos  de lujo, con techos a dos aguas, encima de sus salas de fiesta. El responsable de estos edificios es el constructor Mamani, que no arquitecto! Se jacta de poder construir sin sentirse influenciado por la teoría de la arquitectura! Ahora imaginaros a la típica “Cholita” en su sala de fiestas…. sin comentarios!

Y hablando de los chinos y la política de Evo Morales, desde que entramos en Bolivia hemos ido recibiendo diferentes inputs de Evo, si roba o no roba, lo que ha hecho por Bolivia, su afinidad con plantadores de coca, si la Pachamama debería o no volver al Parlamento. Nunca sabremos lo que es realidad y lo que no lo es. Lo que sí hemos visto es una Bolivia en construcción, con gran fuerza en infraestructura, buenas carreteras, una capital muy desarrollada con un sistema de transporte por teleférico alucinante, y fuerte en dar soporte a sus etnias Quechua y Aymara, siendo el mismo Evo Morales de etnia Aymara. 

Desde que entró al poder Evo se ha esforzado por nacionalizar las riquezas de Bolivia, que hasta ahora (y en el resto de paises Sudamericanos) venia estando en manos extranjeras, llevándose así la riqueza de Bolivia a sus paises, y devolviendo el producto final a precio desorbitado. Pensemos en la extracción de litio de Uyuni (el mayor productor de litio a nivel mundial), que vuelve a Bolivia en forma de baterías de movil. Evo ha invertido en infraestructura, y en este sentido hay que tener en cuenta que una buena parte de la infraestructura de Bolivia (tanto minería, electricidad y construcción) ha sido desarrollada y financiada por China (de hecho Evo siempre ha sido “anti imperialista” y en contra del régimen Norteamericano). Una gran cantidad de los vehículos y empresas que uno se encuentra en Bolivia provienen de China. Pero esto ha provocado que China tenga más del 70% de la deuda exterior Boliviana, lo que de facto les hace propietarios del país.

Cuando uno ve que las reservas de Litio están gestionadas de manera nacional y que los poderes fácticos del país se distribuyen así, los últimos acontecimientos políticos en Bolivia cobran más sentido.

En resumen, Bolivia nos ha sorprendido muchísimo, por la amabilidad y honestidad de su gente, sus festividades, su arquitectura, su religiosidad, la relación con la Pachamama, sus etnias y civilizaciones pre-incaicas, su desarrollo y política nacional y exterior, y sus paisajes tan únicos!

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