Valparaiso Perdido

Valparaíso es una ciudad hippie, aparentemente en decadencia, difícil de entender sin un contexto histórico y social. Uno pasea por sus múltiples cerros, ve casas chapadas en metal de colores ahora ya descoloridos, murales nuevos y viejos, pintadas de graffiti, artistas y vendedores ambulantes, y se puede entrever su esencia artesanal, en pro de todo lo natural y auténtico. Pero..¿de dónde ha venido todo esto?

Imaginad una ciudad colonial en una localización clave en la costa del Pacífico. El canal de Panamá no se construiría hasta algo más de dos siglos después, en 1914, y absolutamente todos los barcos que circunnavegaban Sudamérica tenían que pasar por la ciudad porteña de camino hacia el estrecho de Magallanes. Aún en manos españolas, desde el cerro Artillería intentaban defenderla de los atacantes ingleses y holandeses así como de los piratas y corsarios que abundaban en la zona. Su orografía única con 42 cerros la convertían en una ciudad de cultura portuaria y comunal única que fue creciendo orgánicamente según la necesidad. No en vano la ciudad nunca fue “constituida” oficialmente, ni tiene una plaza de armas.

Unos años después, ya alcanzada la independencia de Chile en 1818, Valparaíso inicia su época dorada. Su bahía perfecta para puerto de mercancías y la cercanía a Santiago la convierten en uno de los puertos de referencia del Pacífico, y punto de paso obligatorio para muchas de las rutas desde Asia hacia Europa. Los comerciantes Europeos, en su mayoría ingleses, holandeses y alemanes encontraron aquí el lugar ideal para llevar sus negocios, que sus ciudades natales ya no podían ofrecerles por la polución de la revolución industrial, estableciendo así sus bases en Valpo. 

Como enclave estratégico, tuvo una importancia clave durante la Guerra del Pacífico, y así se demuestra en el monumento a los Héroes de Iquique en la Plaza Sotomayor (lo que sería la plaza mayor de la ciudad), por la batalla naval de Iquiques del 21 de mayo de 1879.

Finalmente, y para desgracia de Valparaíso, el 16 de Agosto de 1906 sufrió el terremoto más importante en su historia, que prácticamente asoló la ciudad y dejó casi 3.000 muertos y 20.000 heridos, así como millones de dólares en daños. Este evento causó la reconstrucción casi completa de la ciudad tal y como la conocemos ahora. Las obras de reconstrucción terminaron en 1930, sin embargo para entonces el canal de Panamá ya estaba en pleno funcionamiento, lo que hizo disminuir drásticamente la actividad portuaria de la ciudad, al hacer que muchos menos barcos bajaran hasta el peligroso estrecho de Magallanes.

La economía Chilena tuvo mucho movimiento en las décadas siguientes. San Antonio fue cobrando más importancia hasta convertirse en el puerto principal del país, desbancando aún más a Valparaíso. Creada casi desde cero con adobe, esta ciudad continuó con su desarrollo, creció y floreció desde la perspectiva artística, y ahora se encuentra en una situación frágil. Con huelgas en el puerto y ciudad por la situación fiscal donde los impuestos del puerto van directamente a la administración central, oligopolios familiares y condiciones laborales precarias. Esta mezcla de culturas, con el mar, y el crecimiento en base a la necesidad, junto con el efecto de varios terremotos siguen creando la cultura porteña que podemos palpar hoy día. Toda esta historia se deja ver en sus cientos de murales en la ciudad que representan la historia y su gente de la manera más fidedigna posible.

¿Pero de dónde han salido todos los murales que podemos ver en la ciudad? ?¿Y cuál es su razón de ser?

Todo empezó durante la reconstrucción de Valparaíso después del terremoto de 1906: las casas hechas con adobe en temporada de lluvias fuertes se hundían. Los vecinos de la ciudad viendo los contenedores del puerto abandonados decidieron reciclarlos, cortando el metal y recubriendo las paredes de sus casas.

La solución fue solo temporal ya que el metal se oxidó debido a la humedad, dejando a la ciudad de color marrón óxido. De nuevo entonces las mentes creativas de los vecinos en pro de buscar opciones poco costosas, idearon pintar las fachadas oxidadas con pintura anticorrosiva, usando los restos de pintura que los pescadores les iban regalando. De ahí que cada pared sea de un color diferente, ya que no tenían la opción de elegir color.

Así que tenemos una ciudad con casas de adobe, forradas de metal de contenedor, y recubiertas con pintura de distintos colores. Sumado a un alto nivel de desempleo y descontento social. Rápidamente los colores de las paredes empezaron a juntarse con firmas y pintadas de todo tipo, y de nuevo, la creatividad de los ciudadanos entró al rescate. Una regla no escrita entre muralistas y grafiteros en todo el mundo es que los murales no se rallan con firmas, es un código entre grafiteros que respetan la obra pintada. De esta manera los propietarios de las casas o negocios empezaron a pedir a artistas reconocidos que pintaran murales en sus paredes, y así acogió la moda de los murales ganando así paredes bonitas y evitando paredes con pintadas. Los mismos vecinos ayudaban en la creación de murales, abasteciendo a los artistas con té, guardando sus pertenencias y pinturas a lo largo de los días, y creando así una relación de complicidad entre el artista y la gente de la zona. 

Actualmente se realizan concursos para atraer muralistas nacionales e internacionales. Como dato interesante, mencionar que todos los ministerios se encuentran en Santiago, menos el ministerio de Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, reconociendo así la importancia artística de Valparaíso.

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